Sally Mann, “At Twelve”

Crítica de la exposición SALLY MANN. AT TWELVE: Exposición personal de Sally Mann. La Fábrica Galería. Alameda, 9. Madrid. Hasta el 17 de noviembre de 2012.

 


Sally Mann, from the “At Twelve” series (Little Birthday cake), 1983-1985. © Sally Mann.

 

Muy recomendable esta exposición que La Fábrica Galería de Madrid dedica, por primera vez en España, a la serie fotográfica At Twelve: Portraits of Young Women de Sally Mann (Lexington, Virginia 1951). Publicada en forma de libro en 1988, At Twelve es una pequeña joya de la fotografía contemporánea y está compuesta por 35 disparos en blanco y negro, realizados entre 1983 y 1985.

Esta excelente constelación de retratos de niñas y adolescentes representa una de las primeras exitosas colecciones realizadas por Mann, en substancial continuidad con la tradición documentalista de la fotografía estadounidense de la segunda mitad del siglo XX. La serie se caracteriza por una composición canónica de los retratos y refleja un ideal de belleza bastante clásico. Asimismo pone de manifiesto una deuda artística con el trabajo de Diane Arbus, considerada por Mann como una de las referencias más importantes de su trabajo. Dicha deuda se hace patente especialmente en la exposición frontal de las imágenes y la empatía hacia los sujetos retratados, con los que la fotógrafa tiene una especial relación afectiva.

Considerada retrospectivamente, At Twelve resulta ser todavía ajena a las típicas experimentaciones técnicas y temáticas llevadas a cabo por Mann en sus ciclos fotográficos posteriores. Artista controvertida, y a partir de los años noventa muy críticada por retratar a sus hijos menores de edad a menudo desnudos, a lo largo de las últimas dos décadas Sally Mann se ha convertido en una de las fotógrafas más influyentes del panorama internacional. Immediate Family, posiblemente su serie más célebre, publicada en 1992, además de darle una enorme proyección internacional fue también objeto de censura y graves acusaciones – totalmente infundadas – por parte de grupos conservadores radicales, que llegaron a tachar su obra de “pornografía infantil”. Por la manera aparentemente fría e imperturbable de fotografiar situaciones de muerte en otras series, Mann ha sido acusada también de “cinismo esteticista”.

A partir de mediados de los noventa Sally Mann empezó también a experimentar en profundidad las posibilidades estéticas y técnicas de la fotografía de los origenes. En este sentido, rehabilitó la manualidad artesanal como elemento esencial de su personal aproximación al medio fotográfico, utilizando fotocámaras antiguas y técnicas obsoletas como el gran formato con trípode y paño negro, o las placas de vidrio. Asimismo, dedica mucho tiempo a la exposición y a la revelación y estampa en el cuarto oscuro. Además del retrato, la obra de la artista abarca también otros géneros fotográficos y especialmente el paisaje.

A propósito de Sally Mann, en 1992 el crítico Richard B. Woodward, en un magnífico reportaje para The New York Time Magazine titualdo The Disturbing Photography of Sally Mann, escribió: «Sally Mann is very much an anomaly. Her large-format camera and thorough exploitation of black-and-white printing techniques hark back to 19th-century ideals. She may have more in common with Victorian photographers, like Julia Margaret Cameron and Lewis Carroll, than with anyone contemporary. Her work shoots straight for the heart» (Sally Mann es realmente una anomalía. Su cámara de gran formato y su minuciosa exploración de las técnicas de estampa en blanco y negro vuelven a evocar los ideales del siglo XIX. Quizás tenga más en común con fotógrafos de la época victoriana, como Julia Margaret Cameron y Lewis Carroll, que con cualquier contemporáneo. Su trabajo dispara directamente al corazón) [Trad. mía].

 

Video: Sally Mann – “What remains” (1)

 

Video: Sally Mann – “What remains” (2)

 

Video: Sally Mann – “What remains” (3)