La magia de la colección Jean-Conrad e Isabelle Lemaître en LABoral – por José Luis Calderón

Reflexiones en torno a la exposición y conversación con Alfredo Aracil, asistente de Benjamin Weil, Comisario de la muestra.

Segunda entrega de 2014 de nuestro colaborador José Luis Calderón para el proyecto LABlog, en colaboración con LABoral Centro de Arte y Creación Industrial de Gijón.

Publicado originalmente en LABlog: 19/05/2014.

 

Como nos recordaba hace unas semanas Naiara Valdano, colega de este mismo blog, LABoral Centro de Arte y Creación Industrial acoge hasta el próximo 6 de julio la exposición La magia de las imágenes, que será sin duda una de las mejores exposiciones de vídeo-arte en este año y que forma parte del programa Universo Video, inaugurado hace tres años en LABoral y que nos permite adentrarnos en el vídeo-arte desde diferentes puntos de vista. Dentro de este programa tuvo lugar además el mes pasado un enriquecedor debate sobre el mercado del video-arte en la actualidad, en el que participaron relevantes personalidades de este ámbito.

Still de 'Cinelândia', de Louidgi Beltrame.

Still de ‘Cinelândia’, de Louidgi Beltrame.

En los últimos tres años aproximadamente, el incremento de exposiciones institucionales procedentes de colecciones privadas está siendo un hecho bastante notable, de modo que se ha convertido en una moda, motivada en parte por las circunstancias económicas del sector museográfico. Sirva como ejemplo entre las exposiciones de la capital, la muestra de Patricia Phelps de Cisneros en el MNCARS el año pasado; la exposición del legado de la Casa de Alba; y la de la Colección Masaveu en Centro Centro; y muy claramente las varias que lleva organizando el Museo Lázaro Galdiano en tan solo los dos últimos años: la colección de Leandro Navarro; colección Alicia Aza; Taxonomía del Caos (de la colección de Rafael Doctor); o la actual exposición de la colección Jozami, entre otras.

En este caso, el Centro de Arte LABoral acoge bajo el título La magia de las imágenes una exposición con una selección de doce obras correspondientes a doce artistas emblemáticos del vídeo-arte dentro del panorama internacional, procedentes todas ellas de la colección Jean-Conrad e Isabelle Lemaître, considerada entre las mejores de esta especialidad en el mundo.

Still de Reads like the paper, Group I, obra de Patricia Esquivias.

Still de Reads like the paper, Group I, obra de Patricia Esquivias

Uno de los aspectos más interesantes de estas exposiciones de vídeo-arte procedentes de colecciones privadas, es que precisamente nos aportan perspectivas distintas de este género y lenguaje. De hecho, a pesar de contar ya con medio siglo de vida, la naturaleza del vídeo-arte sigue siendo tema de debate en diferentes esferas. Especialmente porque como dice el propio Jean-Conrad Lemaître en una entrevista realizada para LABoral, el vídeo-arte es un género fronterizo. Es decir, presenta fronteras con otros lenguajes y disciplinas artísticas; sobre todo con la performance y la fotografía, además de otras sugerentes fronteras con otros medios audiovisuales y concretamente del propio vídeo, como  es el controvertido límite con el cortometraje.

El vídeo-arte no solo es un soporte sino un lenguaje diferente que sugiere en el espectador sensaciones y reacciones muy diversas. Por eso considero que cada aproximación y reflexión a este medio y este lenguaje desde diferentes perspectivas es siempre muy gratificante, ya que en el arte posterior a la posmodernidad resulta, en ocasiones, fundamental no olvidar las relaciones y fronteras entre disciplinas y modos de expresión artística. Es precisamente la reflexión sobre el propio género del vídeo-arte uno de los puntos centrales de esta exposición. Con esta cuestión comenzamos nuestra entrevista a Alfredo Aracil, asistente del comisario de la muestra, Benjamin Weil.

J. L. Calderón: En la tesis de la exposición se indica que las obras tienen en común que hablan de la imagen por su poder mágico o evocador y sobre todo por su reflexión sobre el propio medio tecnológico. ¿Destacarías alguna relación más entre ellas?

A. Aracil: Diría que todas son obras totalmente contemporáneas. Resaltaría además que todas hablan de la doble articulación de la imagen, del signo; hay un imaginario (lo mágico) y una realidad. Más que concomitancias concretas, en la exposición hay una imagen y un concepto de conjunto. Después hay individualidades que funcionan bien y ayudan a ver cómo el video ha ido tomando diferentes caminos y movimientos; diferentes formas de percibir la realidad. El concepto de “percepción” es también importante en esta exposición.

J. L. Calderón: ¿Cómo fue la génesis de esta exposición?

A. Aracil: Esta ha sido la primera vez que he trabajado como asistente del comisario de una muestra. La selección de piezas ha venido del propio matrimonio Jean-Conrad e Isabelle Lemaître con Benjamin Weil, en un diálogo con visionadaos conjuntos. La temática de la exposición vino también de mano de ellos tres, así como el hecho de ver la exposición como un todo, como un conjunto.

J. L. Calderón: Esta es una selección de tan solo doce piezas, pero conociendo más sobre la colección del matrimonio Jean-Conrad e Isabelle Lemaître, ¿qué otro tipo de obras o de temáticas destacarías en su colección?

A. Aracil: La colección de ambos es un lujo, la verdad. Empezaron a comprar arte en los años 70. Como a lo mejor ya sabes, ellos realmente empezaron a coleccionar pintura y grabado, pero luego se iniciaron en el vdeo-arte y esa evolución es muy interesante. En su colección están “todos los famosos” del vídeo-arte. Y lo que destacaría además es no solo el volumen de la colección, sino la calidad de los artistas y de sus obras. También tienen vídeo latinoamericano, que ahora sí se conoce pero antes no tanto. Ellos se han anticipado siempre mucho. Han tenido mucho ojo. Ahora, incluso, coleccionan artistas muy jóvenes. Seleccionan piezas que les gustan. Su gusto es muy interesante.

 

J. L. Calderón: ¿Por qué esta exposición en LABoral? Y ¿qué aporta LABoral a esta exposición y viceversa?

A. Aracil: Primero, hay un contexto. En LABoral se venía trabajando en el vídeo a través del programa Universo vídeo, que se inauguró hace ya un tiempo. Se habían hecho tentantivas como vídeo asiático, vídeo histórico, vídeo-documental en distintos ciclos… El tema en concreto en esta exposición propone ver cómo las imágenes pueden significar el mundo y el mundo a las imágenes. Esta exposición supone una gran ocasión para LABoral porque es un lujo de colección. Para mí ha sido una oportunidad muy interesante trabajar en ella porque es una gran colección privada, tanto de artistas jóvenes como consagrados.

J. L. Calderón: ¿Qué destacarías del proceso de comisariado y coordinación de esta exposición junto a Benjamin y al matrimonio Lemaître?

A. Aracil: Sobre todo lo que te estaba diciendo antes: trabajar con ellos ha sido un lujo; no solo porque con esta exposición estemos hablando de la historia del vídeo-arte. Benjamin es un comisario muy importante y ha trabajado con temas que tienen que ver con narrativas y procesos. En LABoral llevo ya tres años, pero este trabajo ha sido diferente. En verdad empecé trabajando en Mediateca_Archivo y actualmente trabajo también en el departamento de Extensión o relaciones externas, que tiene que ver con la relación de LABoral con proyectos que no son ni expositivos ni educativos. Es una forma de relacionarnos con mundo de la empresa, las instituciones, etc.

J. L. Calderón: Como especialista en documentación y comisariado de nuevos medios, ¿qué mensaje destacarías de cara a la sociedad para la justa valoración tanto del vídeo-arte como de todo lo que se engloba dentro del new media?

A. Aracil: El vídeo no es solo soporte; es un lenguaje más. Espero que la gente deje de pensar en el vídeo como algo diferente… Si hablamos de soporte tal vez cabría hablar más de “pantallas” que, de hecho, es algo muy cotidiano. Se han dicho muchas tonterías sobre este tema. Creo que es algo que se asimilará.

J. L.Calderón: ¿Algo que quieras destacar finalmente de este proyecto?

A. Aracil: Hay una cosa que me interesa que es la capacidad limitada de las instituciones de trabajar con coleccionistas o con lo que sea mecenazgo. La palabra “privado”,  “colección privada”… estaba algo relegada o distanciada de las instituciones y ahora se está perdiendo bastante el miedo.

La exposición La magia de las imágenes puede visitarse hasta el 6 de julio en LABoral Centro de Arte y Creación Industrial de Gijón.


 

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