ENTREVISTA A ALAIN URRUTIA. El enigma de la imagen que se nos escapa – por Rocío Figueroa Guisande

Con esta magnífica entrevista a Alain Urrutia (Bilbao, 1981) Rocío Figueroa Guisande empieza su colaboración con el blog. Gracias a Alain por su disponibilidad y gracias a Rocío por su impecable trabajo.

Magnífica entrevista a Alain Urrutia (Bilbao, 1981) por Rocío Figueroa Guisande, nueva colaboradora del blog. Gracias a Alain por su disponibilidad y gracias a Rocío por su impecable trabajo.

Alain Urrutia (Bilbao, 1981).

Alain Urrutia (Bilbao, 1981).

Hablando con Alain Urrutia (Bilbao, 1981) enseguida entendemos que es un apasionado de lo que hace y su trabajo es incansable. Deseoso de ver a dónde le dirigen sus próximos pasos, necesita siempre de la agitación de lo nuevo, de lo desconocido, sin miedos.

Apreciamos innovación en su obra pero también mucho de tradición artística. Sus trabajos revelan la influencia de la fotografía, el cine y la televisión, en aspectos que tienen que ver con el qué y con el cómo se narran las cosas, especialmente a través del encuadre y la fragmentación de imágenes, que él traslada con maestría al campo de la pintura.

El trabajo de este artista se caracteriza por su capacidad de generar un mundo de sensaciones entorno a lo velado, a la incógnita de qué es lo que está pasando al otro lado de esa imagen que se ofrece no resuelta. Hay tanto de su obra del lado visible como del oculto, continúa, por tanto, más allá del lienzo. El misterio en la sombra es una parte del todo. Allí donde se desvanece la imagen, se vislumbra la esencia de la idea.

Alain Urrutia, Chapter II Dystopia. Charcoal on paper 450x1150. Guggenheim Bilbao view. Bilbao, 2012.

 Alain Urrutia, Chapter II Dystopia. Charcoal on paper 450×1150. Guggenheim Bilbao view. Bilbao, 2012.

Alain Urrutia hace desaparecer lo que vemos ante nosotros, para transformarlo y hacerlo visible a otro nivel. Juegos de escala, y efectos plásticos y visuales, atrapan la atención del espectador que no puede ver lo que está pasando pero que pretende intuir de alguna manera, aguardando quizás un resultado final. Situado en una especie de limbo entre lo visible y lo invisible, el espectador percibe la tensión derivada de la falta de respuestas a sus interrogantes. Vulnerable también, si cabe, ante una flagrante realidad fragmentada una y otra vez.

Se aplaza la percepción de la imagen a cambio del momento que ello supone, la no inmediatez establece la diferencia, el ojo ya no actuará mecánicamente para recrear algo conocido, habrá que darle por tanto una nueva oportunidad, quizás en una especie de juego de ‘eyes wide shut’. Por eso debemos concederle y concedernos un tiempo para ver sus obras.

Algunas de sus últimas piezas se pueden ver en la exposición colectiva Antes de irse. Ideas sobre la pintura, comisariada por David Barro, que se inauguró el pasado 14 de noviembre en el Museo de Arte Contemporáneo Gas Natural Fenosa (MAC) de A Coruña. Junto a la obra de Urrutia, podemos ver también piezas de Miren Doiz, Jerónimo Elespe, Philipp Fröhlich, Santiago Giralda, Laura González Cabrera y Guillermo Mora. Siete artistas que representan siete formas distintas de entender la pintura contemporánea, en constante reformulación, dentro de un marco generacional todavía joven pero que, sin duda, tienen mucho que decir en el campo del arte de nuestro país.

Alain Urrutia, Chapter III, Pietà. Charcoal on paper 230 x 460. Bilbao, 2013.

Alain Urrutia, Chapter III, Pietà. Charcoal on paper 230 x 460. Bilbao, 2013.

Alain Urrutia, Chapter IV. Charcoal on paper. Variable size. Bilbao, 2013.

Alain Urrutia, Chapter IV. Charcoal on paper. Variable size. Bilbao, 2013.

ENTREVISTA A ALAIN URRUTIA

 

ROCÍO FIGUEROA GUISANDE/ Se acaba de inaugurar la exposición colectiva Antes de irse. Ideas sobre la pintura en el MAC de A Coruña, ¿cómo analizas el nexo con los otros pintores que aparecen contigo en esta exposición?

ALAIN URRUTIA/ En esta exposición, el nexo común entre los siete artistas es que todos hacemos pintura, y todos somos menores e 40 años. Sin embargo hay ciertos artistas con los que me relaciono generacionalmente, como Miren, Guillermo o Santiago, y otros que veo más distantes en generación, aunque solo haya una diferencia de unos pocos años, como me sucede con Jerónimo Elespe. Igual tiene que ver esto con los circuitos en los que nos movemos, exposiciones, galerías y demás, que no son los mismos.

Pero en esta exposición aunque el único nexo aparente que nos une es la pintura, es curioso ver como funcionan todas las obras, ya que la exposición está articulada de una manera que, cuando llegas, lo primero que ves son las obras en las que parece que no hay pintura, la pintura ‘más allá de la pintura’, con piezas de Guillermo Mora y Miren Doiz, y ya después a medida que te adentras vas viendo las obras de Jerónimo Elespe, Philipp Fröhlich y lo mío, ya en formato lienzo.

A mí personalmente me interesa mucho el display de la obra, me interesa conocer con anterioridad el espacio donde voy a exponer, y cómo se van a ver las obras en un espacio determinado. Considero que la obra, en mi caso, se finaliza en la exposición aunque sea un pintor de bastidor, con esa idea tradicional de la pintura figurativa, en lienzo y demás, pienso que el montaje de la obra tiene que ver mucho con la lectura. Es importante ver como dialogan los cuadros entre ellos, como se relacionan con el espectador, como reacciono yo mismo con ella… todo ello me interesa. Me gustan los contrastes, y por eso a veces busco poner en paredes grandes cuadros muy pequeños, o de repente llenar hasta la saturación un espacio expositivo. No me gusta que alguien monte por mí la exposición, en cuanto a marcar ejes o distancias. Aunque hay artistas que funcionan así, yo no, pues considero importante como se enseña una obra porque es ahí cuando creo que la obra empieza a tener sentido.

RFG/ Cuando se comenta tu trabajo siempre se mencionan grandes nombres de la pintura como Luc Tuymans, Marcel van Eeden y, especialmente, Gerhard Richter. Háblame un poco de tus referentes.

AU/ En cuanto a los referentes me interesan pintores de todo tipo, tanto algunos que usan el color a lo bestia, como otros que no lo usan. No te diría que Richter es un referente claro, obviamente es un referente, pero lo es para cualquiera que esté haciendo arte hoy en día. Si dices: figurativo, desenfocado, blanco y negro, y óleo, automáticamente la suma parece que da como resultado Richter, pero yo ni siquiera busco la sensación que me transmiten sus cuadros, además hablar de él es como hablar de todo tipo de pintura.

RFG/ Curiosamente, cuando comencé a ver tus composiciones pictóricas, una de las cosas que primero me vino a la mente fue el Guernica de Picasso y, a veces, tu obra me inspira dolor, angustia, cierto drama. ¿Hay algo de eso encerrado ahí?

AU/ El Guernica es algo que en País Vasco está muy marcado, en cualquier casa puedes encontrar un puzzle, un póster o una postal con esa imagen. Para nosotros es un icono, más allá de la obra de arte, por el contexto histórico y la situación local. Por tanto, el Guernica yo lo he tenido muy presente toda mi vida. Aunque para mí, en principio, el Guernica no son grises, es blanco y negro. Por otro lado, no puedes hacer arte obviando la historia del arte, en unos artistas es mucho más evidente que en otros, pero es así, forma parte de nuestro imaginario, tanto consciente como inconscientemente. Muchas veces yo uso en mis piezas obras clásicas, pero siempre cambiando la lectura, utilizando solo fragmentos, por que más allá de su valor artístico me interesan como imagen.

Por otra parte, si hay algo que busco es la tensión, no el dramatismo, siempre a través de la ocultación, del reencuadre, o tapando partes del cuadro con pintura, ya sea con veladuras o con masa de pintura, a través de eso busco que el espectador nunca llegue a entender qué es lo que pasa en la imagen, y eso genera una tensión. Quizás todo esto guarda relación con el hecho de que hasta hace unos años yo era mago, me dedicaba a hacer magia profesionalmente, y esa tensión también estaba ahí, ya que lo que me interesa de la magia es el ocultar, enseñar tan solo una parte, y como todo ello genera una tensión en el público. Cuando alguien ve alguna de mis obras y dice: “me gusta este cuadro, pero le falta algo”, ese “faltar algo” es ese punto de tensión, ese enigma, esa magia.

Además, creo que es divertido hacer pausas de reflexión y coger una distancia sobre el trabajo, para entender qué es lo qué pasa, y por qué ciertas cosas se repiten, porque muchas veces no somos conscientes. Cuando estás en el estudio, estás trabajando y produciendo una serie de obras, sin conexión aparente, y de repente cuando te alejas, ves que estás haciendo en todos lo mismo y sin saber por qué, pero te das cuenta que todo surge de forma natural.

Alain Urrutia, Studio view. Bilbao, 2011.

Alain Urrutia, Studio view. Bilbao, 2011.

RFG/ Y si hablamos de otro tipo de referentes, en este caso literarios o cinematográficos, nos encontramos, entre otros, con Alessandro Baricco y con Tarkovski; de hecho, en alusión a éste último, una de tus series se titula Stalker (2007) ¿no es así?

AU/ Sí. De Alessandro Baricco me interesa su forma de narrar, por dejar siempre la duda de lo que está pasando. Cuando leo a Baricco me voy creando una imagen, que luego cuando llego al final es otra diferente. Decir que nosotros narramos con una imagen es duro porque parece que solo estamos haciendo ilustración, pero en realidad lo que sucede dentro de cada imagen es singular, puedes dejarlo todo al descubierto o emplazar ese entendimiento. Y a esto me refería antes con el enigma, y lo de no mostrar todo a priori.

Algo así me sucede con Tarkovski y su tempo narrativo. Esa manera de contar, ese tiempo pausado, tanto en su literatura como en su cine. Su libro Esculpir en el tiempo, es un referente constante, es uno de mis libros de mesilla de noche, que revisito continuamente.

Por ejemplo, con su película Stalker (1979), para mí está haciendo y contando lo mismo desde el primer fotograma hasta el último fotograma, para mí eso es pintura. Con toda la imagen está en el mismo punto de tensión, y me interesa eso.

Igualmente, al pensar en cine ruso, cuando pinto a carboncillo siempre tengo en mente la escena de la escalera de El acorazado Potemkin, de Eisenstein. Esa tensión y esos acabados, los contrastes en blanco y negro, eso es lo que quiero alcanzar cuando trabajo con carboncillo, más que cuando trabajo con óleo, que utilizo más grises.

RFG/ Como ya sabemos, tu obra se caracteriza por el empleo de una gama cromática muy limitada, en blancos, negros y grises, ¿te  has planteado en algún momento el cambiar la paleta cromática para alguna serie de trabajos, o es una apuesta decidida a seguir en ese mismo camino?

AU/ Creo que hay cosas que no se deciden, creo que eso surge de forma natural. En mi caso ha surgido todo de forma muy natural. No sé por qué, yo cuando hacía fotografía en la facultad siempre revelaba en blanco y negro, y cuando eran imágenes digitales las desaturaba hasta un punto en el que había color, pero era banco y negro. Y antes de pintar con óleo, venía de la tinta negra y el carboncillo, por tanto para mí el salto es natural.

 No estoy traicionando a la pintura, y lo digo por que hay gente que me dice que si pinto en blanco y negro eso no es pintura. Yo de hecho no pinto en blanco y negro, sino en grises. Yo uso negros diferentes y blancos diferentes a la hora de pintar, y ahí es cuando aparecen de repente grises fríos, grises cálidos, grises neutros, y juegas con eso.

Si es cierto que a veces digo: “pues creo que voy a pintar algo en color”, en otros colores, pero realmente después simplemente no ha surgido.

Alain Urrutia, Untitled. Oil on canvas and wooden frame. 90 x 140 x 30. Bilbao.

Alain Urrutia, Untitled. Oil on canvas and wooden frame. 90 x 140 x 30. Bilbao.

RFG/¿Qué ha supuesto para ti, un artista joven, haber tenido la posibilidad de presentar un proyecto individual en el Guggenheim Bilbao, en 2012?

AU/ Me seleccionaron dentro de un concurso para artistas vascos menores de 30 años, y resulta curioso ver como te empiezan a tomar en serio como artista una vez que has expuesto en dicha entidad, aunque luego personalmente me haya llenado más exponer en sitios más pequeños, como resultado de un trabajo más intenso. El reto del Guggenheim fue realizar algo que funcionase con el público y sí, es cierto, que a través de esa plataforma he podido llegar a público al que no llegaría de otra manera.

RFG/ Has estado trabajando durante unos meses en China, ¿cómo ha sido tu experiencia allí?

AU/ China es un sitio extraño, pero yo aprecio mucho China. Hace dos años fui invitado a una residencia que llevaba Judas Arrieta, y a partir de hacer varias cosas, una galería me invitó a realizar una exposición individual. La gente considera que China es un mercado al que hay que llegar, pero en realidad para mí su mercado no me interesa. Lo que sí realmente me interesa es cómo entienden ellos mis imágenes y ver cómo funciona la obra en una cultura totalmente diferente. Surgen problemas, ya que no tienen esa historia del arte contemporánea occidental con la que nosotros trabajamos. Para ellos sus referentes son de hace cincuenta o veinte años para acá y es con lo que trabajan los artista de allí. Curiosamente, ellos han obviado toda su tradición artística que occidente había tomado como referencia, especialmente en la época de las Vanguardias, y se centraron en lo que vino después. Personalmente creo que esa postura es un error. Todo ello junto a la lectura que generaban de mi trabajo supuso un shock.

Alain Urrutia, Untitled. Metal structure and oil on canvas. 2 elements of 220 x 500 each. Bilbao.

 Alain Urrutia, Untitled. Metal structure and oil on canvas. 2 elements of 220 x 500 each. Bilbao. 

RFG/ ¿En qué estás trabajando ahora?, ¿cuáles son tus próximos proyectos?

AU/ Estoy ampliando alguna serie de los Chapter, que son dibujos, y he vuelto con óleo otra vez, con formatos grandes que los tenía como aparcados, y estoy intentando llevar aquello que estaba buscando y trabajando en formato pequeño al formato grande y al revés, lo que trabajaba en formato grande llevarlo al pequeño, y creo que todo esto también parte de esta exposición del MAC. Aunque realmente ahora no estoy trabajando con ningún objetivo en concreto. En realidad, como proyecto tengo en mente, en febrero después de ARCO, mudarme a Londres a vivir y trabajar allí. Poder trabajar y ver qué genera en mi obra esa incomodidad que causa un cambio como ese. Al igual que sucedió cuando estuve en China, todo requiere otro tiempo. Bilbao es una ciudad en la que trabajo muy a gusto, pero me siento acomodado, y necesito ese ‘sbattimento’, como se dice en italiano, esa sacudida.

Alain Urrutia (Bilbao, 1981)

Alain Urrutia (Bilbao, 1981).


 

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