Miradas, mujeres, coleccionistas. Patricia Phelps de Cisneros, Anabel Suero de González y Alicia Aza – por José Luis Calderón

Aprovechando que es el final del Festival Miradas de Mujeres; que esta es la última semana para visitar la exposición de la Colección de Alicia Aza en el Museo Lázaro Galdiano y que este jueves 4 de abril tendrá lugar una visita-coloquio en la Galería Blanca Berlín, publicamos este reportaje...

Aprovechando que es el final del Festival Miradas de Mujeres; que esta es la última semana para visitar la exposición de la Colección de Alicia Aza en el Museo Lázaro Galdiano y que este jueves 4 de abril tendrá lugar una visita-coloquio en la Galería Blanca Berlín, publicamos este reportaje de José Luis Calderón sobre tres exposiciones que actualmente nos ofrecen en Madrid la posibilidad de acercarnos a una parte de los fondos artísticos de tres mujeres coleccionistas: Patricia Phelps de Cisneros, Anabel Suero de González y Alicia Aza.

 

“Coleccionar es tener para compartir. Mostrar a los demás esa realidad de la que quiero hablar y hacerlo a través de lo que otros, los artistas, nos cuentan. Por ello, es también prestar, ceder, mostrar y explicar”. Estas palabras de la coleccionista Alicia Aza nos explican muy bien el sentido intelectual y didáctico que una colección de arte puede brindarnos, llevando al público el arte privado; algo que varios museos y centros de arte están comenzando a aprovechar, más aún teniendo en cuenta las dificultades actuales para generar exposiciones temporales. Y es que la Historia del Arte se compone no solo de lo que leemos o nos han hecho leer, sino de lo que vemos; de miradas personales y plurales: de historiadores, comisarios, críticos y también de coleccionistas, hombres y mujeres.

Tres exposiciones muy diferentes nos ofrecen en Madrid la posibilidad de acercarnos a una parte de los fondos artísticos de tres mujeres coleccionistas, salvando sus distancias: Patricia Phelps de Cisneros, Anabel Suero de González y Alicia Aza. La primera y una de las más destacadas de este año,La invención concreta”, que inauguró el Museo Reina Sofía a finales de enero, nos presenta una selección de lo más representativo de la Colección Patricia Phelps de Cisneros, en torno al arte contemporáneo latinoamericano y concretamente dentro de la abstracción geométrica. Comisariada por Manuel Borja Villel y Gabriel Pérez-Barreiro, la exposición reúne en torno a 200 piezas de artistas fundamentalmente latinoamericanos, que entre los años 30 y 70 del siglo XX, utilizaron la geometría como lenguaje de sus creaciones artísticas, con diferentes objetivos, estilos o discursos.

 

Jesús Rafael Soto, “Cubo de Nylon” (1990)

 

En palabras del co-comisario Gabriel Pérez-Barreiro, el sentido del título responde a la frase “invención concreta” del Manifiesto invencionista publicado en Buenos Aires en el año 1946, en el que se hacía referencia a la abstracción como una herramienta desde la que se inventan realidades, y a la geometría como una realidad más “concreta” que otras. “Invención” y “concreción” como dos términos contrapuestos, pero que encontramos simultáneamente en esta ocasión.

La abstracción geométrica ha sido uno de los temas más inmanentes y relevantes en el arte del siglo XX, desde que se percibiera a través de movimientos como el suprematismo, el neoplasticismo, la Escuela de la Bauhaus, el Op Art, la abstracción postpictórica norteamericana o el arte minimal, prácticamente todos ellos presentes en esta gran exposición. Aunque conste de 5 ejes temáticos (diálogo-universalismo-geometría-ilusión-vibración), el sentido de “La invención concreta” está sin embargo, en un orden inverso, en establecer relaciones e inter-referencias; en un recorrido libre, más allá de las etiquetas estancas de la tradicional historiografía europea del arte. Aun siendo necesarios para el estudio, estos límites “abstractos” no son sino otras “invenciones” o “abstracciones”, a veces susceptibles de revisión o replanteamiento. Se trata por ello de establecer otras lecturas y miradas en torno a este macro-tema. Aunque predominan en el recorrido obras de algunos de los más emblemáticos artistas latinoamericanos del siglo XX como Alejandro Otero (“Tablón de Pampatar”, 1954),  Willys de Castro (“Objeto activo”, 1961), los brasileños Cildo Meireles, Lygia Pape y Lygia Clark, o los sancta sanctorum del arte cinético Carlos Cruz Díez y Jesús Rafael Soto, también se intercalan entre todos ellos las referencias, sin complejos, a los padres europeos de algunos de estos movimientos de la abstracción, como los mismos Mondrian o Josef Albers.

 

 

Alejandro Otero, “Tablón de Pampatar” (1954) y Willys de Castro, “Objeto activo” (1961).

 

A pesar de que todos ellos son artistas consagrados, una vez más nos encontramos con que varios apenas han sido mencionados en las principales Historias Universales del Arte. Más aún llaman la atención los artistas que se adelantaron a movimientos artísticos posteriores a su tiempo; como ejemplo, la obra “Marco recortado” (1946) con la que Juan Melé precedió a la abstracción post-pictórica que bautizó en EEUU Clement Greenberg.

 

Juan Melé, “Marco recortado” (1946) y Josef Albers, “Homenaje al cuadrado” (1972).

 

El caso de Patricia Phelps de Cisneros nos pone en relación con otras dos coleccionistas comisarias de sus colecciones, de las que podemos contemplar una pequeña representación en esta temporada; ambas, y estas sí, dentro del Festival Miradas de Mujeres, que finaliza estos días: Anabel Suero de González y Alicia Aza.

La exposición “Miradas de una coleccionista: Anabel Suero de González” que actualmente acoge la galería Blanca Berlín, reúne 35 obras de una de las colecciones de fotografía más referentes en los últimos años.  Aunque dentro de la fotografía su criterio de colección ha ido variando, el amor por los fotógrafos más eminentes, por la Historia de la Fotografía, por los libros de  artistas, o por las técnicas más bizarras, han sido constantes en Anabel Suero, algo que podemos comprobar en esta muestra en venta, que acoge obra desde 1914 hasta 2004. Fotógrafos tan insignes desde los antiguos Edward Steichen e Imogen Cunningham, hasta Sally Gal, Leopoldo Pomés, Cecilia Van Baen, Edgar Martins, Juan Manuel Castro Prieto, Cristina García-Rodero o Lynn Bianchi- entre otros-, en los que se observan técnicas tan variadas como gelatinas de plata viradas al selenio, al oro o al sulfuro, platinotipias, fotograbados, acetatos, positivados con pigmentos en papel de arroz, copias en color y un largo etcétera.

 

Lynn Bianchi, “Seated Woman#1” (1997).

 

La pasión de Anabel Suero de González por el coleccionismo le vino desde muy joven,  a través de sus visitas a museos y galerías, tan frecuentes en su periodo de residencia en Londres. Esta pasión fue incrementándose cuando a partir de mediados de los años 80 comenzó a viajar por todo el mundo junto a su marido, interesándose por todo tipo de objetos. A partir de los años 90 fue cuando fue consciente de su deseo de crear una colección de fotografía que reuniera obra de aquellos maestros que más admiraba. Pero esta ilusión por coleccionar no ha sido simplemente una mera intención acumulativa, y al igual que en el caso de las otras dos coleccionistas que aquí mencionamos, ha sido fruto de su interés permanente por conocer, aprender, leer…un sentido didáctico que reconoce ella misma: “Diría que hay que investigar a los fotógrafos, sus estilos y sus trayectorias artísticas. La paciencia y el conocimiento son primordiales a la hora de una buena compra”. Con ese sentido educativo precisamente, la galería Blanca Berlín celebra el jueves 4 de abril (19.30h), una visita-coloquio con un recorrido didáctico por esta muestra, aprovechando para tratar de mano de profesionales referentes, cuestiones esenciales y diversas en la fotografía como las técnicas, terminología específica, conservación fotográfica, fotografía de legado, la reventa de obras de una colección, la promoción de los artistas más allá de la galería, o el coleccionista como comisario.

 

Sally Gal, “Quadrant” (1999).

 

El caso de Alicia Aza es otro de los ejemplos más exquisitos de coleccionista como comisaria. La colección de Alicia Aza en el Museo Lázaro Galdiano, compuesta por diez fotografías, siete audiovisuales y una pintura que podemos visitar hasta el 7 de abril, es una selección de obras de su colección realizada por María Atonia de Castro -comisaria de esta muestra- junto a la propia coleccionista. Abogada y poetisa, Alicia Aza comenzó su colección a comienzos de los 90, aunque no fue hasta unos años después cuando se percató del sentido e hilo conductor que esta estaba adquiriendo. Constituida por fotografía y video de artistas españoles y extranjeros de las últimas décadas, en su colección parece proyectarse la sensibilidad, pasión y conocimiento del arte por la propia coleccionista. Su presencia idónea dentro del Festival Miradas de Mujeres, no ha residido solo en tratarse de la colección de una mujer –que también- sino más aún en versar ésta sobre la mujer y lo femenino, junto a otras líneas temáticas que la acompañan, como bien explica la propia Alicia Aza: “Intento que las obras de la colección hablen de los temas que a mí me interesan. Ahora unos, mañana quizá otros: la naturaleza, el paso del tiempo, la memoria y su pérdida, la música, lo íntimo, lo poético, el cuerpo, el sexo, la maternidad, el amor (…)”.

 

Aino Kannisto, “Mujer reclinada” (1999).

 

El lírico video de Sophie Whetnall con el que comienza la exposición, en el que unas piernas de mujer soportan en tacones el recorrido del Camino de Santiago, denuncia el peso que tiene que cargar la mujer, siempre “impecable”, a pesar de las adversidades con las que tiene que lidiar, si bien este es solo uno de los temas tratados en la colección de Alicia Aza, ya que como explica ella misma, se trata de mostrar “las distintas realidades de la mujer contemporánea, para ver la evolución que hemos sufrido en el tiempo en cuanto a igualdad y progreso y para comprobar las desigualdades que sufren las mujeres en función de su lugar de nacimiento y el arraigo con la propia cultura o con culturas ajenas”. Conforman la exposición videos de artistas tan reconocidos como Erwin Olaf, Manu Arregui, Elke Boom, Amparo Sard, y fotografías de Francesca Woodman, Kiki Smith, Cecilia del Val, Diana Larrea o Ixone Sádaba, entre otras.

 

Cecilia del Val, “Nunca te prometí un jardín de rosas” (2008).

 

Miradas de mujeres hacia el arte; como coleccionistas y también de alguna forma como comisarias. Decíamos antes que la Historia del Arte se compone de historias y miradas, que a su vez  remiten a otras historias, a relecturas de lecturas, casi como si de una biblioteca borgiana se tratara. También el comisariado es invención y narración de miradas; de algo existente, para generar a su vez otras historias y para dar por ello lugar a invenciones, concretas, con la intención no solo de mostrar, sino de educar. Miradas de mujeres, a Latinoamérica, al coleccionismo, al arte… que nos hagan replantearnos lo que conocemos desde otras perspectivas. En palabras de la propia Alicia Aza: “obras con las que me identifique, pero también obras que me cuestionen, que no me resulten cómodas y me contradigan para recordarme que no hay verdades absolutas”.

 

Información práctica:

- “La invención concreta. Colección Patricia Phelps de Cisneros” puede verse en el Museo Reina Sofía hasta el 16 de septiembre de 2013.

- “Miradas de una coleccionista: Anabel Suero de González” se expone en la Galería Blanca Berlín hasta el 11 de mayo. Con motivo de la muestra, el jueves 4 de abril a las 19.30h se celebra en la galería la visita-coloquio: “Todo lo que siempre quisiste saber de la fotografía y nunca te atreviste a preguntar”.

- “La colección de Alicia Aza en el Museo Lázaro Galdiano” se expone en el Museo Lázaro Galdiano hasta el domingo 7 de abril.

 

José Luis Calderón Aguirrezabala (San Sebastián, 1979) es Licenciado en Historia del Arte por la Universidad Complutense de Madrid y en Filología Hispánica por la Universidad de Navarra. Experto en arte contemporáneo, ha sido profesor de Arte del Siglo XX y de Mercado del Arte Contemporáneo a través de las Galerías de Arte más importantes de Madrid en el Instituto Superior de Arte (Madrid). En el sector del mercado del arte ha trabajado en la galería Juana de Aizpuru y en la que fue la primera consultora de arte contemporáneo en España, Untitled Art Consulting. Colabora en la coordinación de talleres culturales con el Museo ABC (Madrid) y en la coordinación del programa de coleccionistas de la Feria de arte contemporáneo Casa//Arte.


 

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