My Animal Print, Rosana Antolí, 2012 – Versión integral

Presentación oficial de la versión integral del video My Animal Print, 2012. Por Rosana Antolí. © Rosana Antolí. Cortesía de la artista. Rosana Antolí, My Animal Print, 2012. Recientemente hemos presentado, en exclusiva para ARCO Bloggers, una breve anticipación (0:34”) del video My Animal Print (2012) de Rosana Antolí (Alcoi,...

Presentación oficial de la versión integral del video My Animal Print, 2012. Por Rosana Antolí. © Rosana Antolí. Cortesía de la artista.


Rosana Antolí, My Animal Print, 2012.

Recientemente hemos presentado, en exclusiva para ARCO Bloggers, una breve anticipación (0:34”) del video My Animal Print (2012) de Rosana Antolí (Alcoi, 1981). Se trata del último step creativo del complejo ciclo artístico in fieri llamado My Animal Dance (MAD), en el cual Antolí lleva varios meses desarrollando el tema de la animalidad del ser humano; plasmando, a través de técnicas y formatos distintos (dibujo, instalación, video) lo que ella misma define como «un encuentro con las formas de ser más instintivas, un Back to the Wild, un regreso a nuestros orígenes».

A partir de una postura crítica, que trata de reflejar la polaridad entre el consciente y el incosciente, las convenciones socialmente aceptadas y los instintos incontrolables, en MAD la artista hace referencia a un estado natural salvaje y primigenio y explora aquel espacio intersticial en el que lo humano y lo animal se confunden; tratando, al mismo tiempo, de liberar aquella parte más reprimida que todos tenemos más o menos escondida, para darle voz y dejar que se exprese.

Sentado con una liebre muerta en sus brazos, en ocasión de la célebre acción Cómo se explica un cuadro a una liebre muerta (llevada a cabo en su primera personal en la galería Schmela de Düsseldorf, en noviembre de 1965), Joseph Beuys (1921- 1986) afirmaba: «Pienso que esta liebre puede conseguir mayores logros para el desarrollo político del mundo que un ser humano. Lo cual significa que algunas de las fuerzas elementales de los animales deberían añadirse al pensamiento positivista, que sigue prevaleciendo en la actualidad. Me gustaría elevar el status de los animales al de los humanos».

La actitud marcadamente antipositivista de Beuys y su visión chamánica del arte – entendido como proceso desmaterializador, campo de batalla espiritual y gesto vital que pretende redimir el ser humano de las enfermedades que afectan a su alma – llegaron a marcar un irreversible surco simbólico, profundo y extremo, en la concepción de la función del arte dentro de la cultura occidental. A partir de esta aproximación la creación del objeto estético se encuentra subordinada a la representación de la dimensión antropológica y el arte puede adquirir una función intrínsecamente crítica y al mismo tiempo concientemente utópica.

Una gran parte de las experiencias y los movimientos del así llamado arte de acción que se han subseguido a lo largo del último medio siglo (desde los primeros happening de Kaprow y Cage, pasando por el trabajo de Gutai, del mismo Beuys, Vostell y Fluxus, Manzoni, Klein, el accionismo vienés, Marina Abramovic y muchos otros) han tenido entre sus características comunes – además de presentarse como una manifestación transgresora, provocadora, comprometida y netamente diversa respecto a las clasificaciones tradicionales de las artes plásticas – la realización de acciones únicas: cada acción se representa generalmente una vez y no se vuelve a celebrar. Esta concepción de la obra de arte como evento, performance, proceso y sólo en última istancia resultado de una objetivación de sus efectos, en larga medida imprevistos e imprevisibles, ya que fruto de un comportamiento instintivo e irracional, se ha expresado a menudo a través de la contaminación entre lenguajes propios de disciplinas creativas diferentes como la música, la pintura gestual, la danza o el video.

Dentro de esta corriente iniciada por la que hoy en día podríamos definir como la “tradicción accionista” de la segunda mitad del siglo XX, My Animal Print - que hoy tenemos el gran placer de presentar oficialmente en su versión integral (05:19”) en este blog – se presenta como una obra compleja y multisensorial, en la que Rosana Antolí combina la performance y el registro en video con la videodanza, el dibujo expandido, la música experimental y la instalación. La pieza final consta de fieltro (3,2 x 3,2 m), una videoproyección y dos dibujos 100 x 100 cm.

Para la realización de este proyecto multidisciplinar y sinestético ha sido esencial la colaboración, participación y creación en red entre artistas procedentes de disciplinas distintas. Partendo de las investigaciones de otros artistas en el campo de la danza y el dibujo expandido, como Trisha Brown (1936) o Tino Sehgal (1976), pertenecentes a dos generaciones distintas pero ámbos muy comprometidos con la ruptura y el superamiento de las barreras entre estas dos disciplinas, Rosana Antolí ha adoptado un método de trabajo en el que se une concientemente una metodología definida con una dimensión procesual espontánea.

Para la realización de My Animal Print (occurrida en un teatro de Alcoi) la artista ha contado con el mismo equipo que le acompaña en todos sus proyectos multimedia: Ignacio Galgo como cámara y editor y Caçacervols como músico y compositor. En concreto, Antolí contactó previamente músicos de la escena musical contemporánea española y les dió la instrucción de escoger un tema que para ellos fuese capaz de evocar un efecto de alienación y contactar directamente con su yo más profundo, animalizado. A partir de fragmentos de todos los temas enviados Caçacervols compuso una pieza sonora ad hoc y la bailarina de danza contemporánea Elisabet Monllor improvisó una performance sobre este tema.

Se conservó como material documental la imprenta física realizada por la performer sobre una loneta de fieltro blanco que sirvió de escenario, ya que sus pies estaban empapados de pigmento negro, algo que permitió seguir gráficamente la acción y todos sus recorridos. La loneta tenía un circulo negro pintado, limitando la parte de acción de la bailarina. En este sentido la expansión del dibujo a través del cuerpo de la bailarina le permitió a Antolí utilizarlo como documento de extracción de la “esencia” más visceral de la acción. En palabras de la artista: «Los trazos que quedan dibujados fuera de la misma han sido los marcadores de la irracionalidad del proceso, así como las variables que el sujeto en movimiento no ha podido controlar al estar en contacto con la música. Estos movimientos se han extrapolado en registro gráfico sobre papel. El resultado ha sido un estudio cartográfico de los desplazamientos y vibraciones de esta danza animal».

Para que el evento no quedara como un proceso efímero, los movimientos de la performer se han registrado digitalmente en video. El resultado de esta documentación es My Animal Print, que presentamos a continuación. Se trata de una pieza en la que los géneros de la videodanza, el vidoeclip, la videoperformance y el videodibujo se expanden, se funden y se confunden, generando finalmente un efecto visual y emotivo cuya fuerza sinésteca fascina a la vez que solicita nuestra esencia animal.

Agradecemos, una vez más, a Rosana Antolí por haber elegido nuestro blog para la presentación oficial de este video y os deseamos una buena visión.

Rosana Antolí, My Animal Print, 2012.



 

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