La Sala de Arte Empático y algunas breves reflexiones sobre “logos” y “techné” del comisariado actual

Crítica del ciclo de exposiciones colectivas: “Sala de Arte Empático. 3 exposiciones en torno a la empatía”. Sala de Arte Joven. Av. de América, 13. Madrid. Hasta el 30 de junio de 2012. Comisaria Emma Brasó.   Por su complejidad y envergadura, el ciclo de exposiciones colectivas que componen el […]

Crítica del ciclo de exposiciones colectivas: “Sala de Arte Empático. 3 exposiciones en torno a la empatía”. Sala de Arte Joven. Av. de América, 13. Madrid. Hasta el 30 de junio de 2012. Comisaria Emma Brasó.

 

Por su complejidad y envergadura, el ciclo de exposiciones colectivas que componen el ambicioso proyecto Sala de Arte Empático (3 exposiciones en torno a la empatía), comisariado por Emma Brasó y presentado entre los meses de marzo y septiembre de este año en la Sala de Arte Joven de Madrid, bien se podría considerar como un monumento celebrativo del logos del comisario artístico: algo que a lo largo de las últimas décadas ha ido caracterizando a nivel global, y de manera progresiva, un modelo paradigmático, actualmente hegemónico tanto en la teoría como en la práctica, de la gran mayoría de las estrategias expositivas del arte contemporáneo. A este propósito resultan muy significativas, y sin duda acertadas, las palabras de Tania Pardo, quien recientemente escribía: «Lo que es cierto es que el interés que despierta la figura del comisario va en aumento, y resulta paradójico cómo están surgiendo estudios sobre su labor cuando todavía se están intentando definir sus funciones y abordar su relación con el artista» (En torno a modelos de producción gestión y difusión del Arte Contemporáneo, Otro espacio, Mislata, 2011, p.84. Info: www.otroespacio.org).

No cabe la menor duda de que hoy en día la mencionada relación entre comisario y artista representa uno de los ejes fundamentales sobre los que se sustenta la estructura de aquel sistema dinámico que podríamos llamar “el hexágono del arte”, cuyos actores principales son: el artista; el comisario; la institución, pública o privada (museo, fundación, galería etc.); el coleccionista; el espectador y el crítico. Sin embargo, cabe preguntarse, entre otras cosas, si para la figura del comisario, tal y como hemos aprendido a conocerla en las úlimas décadas, no haya empezado una fase de actualización y de puesta al día, inevitable e irreversible, de sus propias funciones y razones de ser.

Pienso, por ejemplo, en las señales procedentes del así llamado mundo “underground” (submergente y emergente), o en las muchas iniciativas que se están llevando a cabo en la Red, gracias a las inmensas potencialidades organizativas, participativas y expresivas ínsitas en los social media y en las demás herramientas telemáticas. Entre las actividades de este tipo que se podrían mencionar, cabe recordar seguramente la original experiencia llamada La Exposición Expandida: un proyecto experimental de comisariado colectivo en Internet, organizado y coordenado por cinco jóvenes blogueras españolas, todas nacidas en la década de los ochenta (Montaña Hurtado; Pilar DM; Natividad Guil; Agueda Beatriz Esteban y Semíramis González). En la primera edición de La Exposición Expandida participaron una treintena de bloggers-comisarios, quienes presentaron en sus respectivas páginas web otras tantas exposiciones virtuales en forma de post. También este blog participó en el proyecto, inaugurando el día 13 de febrero de 2012 la muestra virtual permanente La ciudad (in)visible, dedicada al trabajo del fotógrafo italiano Federico Boni (Perugia, 1974) y a su diálogo ideal con el célebre libro del escritor italiano Italo Calvino Las ciudades invisibles (1972).

 


 

Interesantes reflexiones sobre el tema del comisariado en la Red en general, y especialmente acerca de la experiencia de La Exposición Expandida, han sido desarolladas recientemente por Pau Waelder en el texto “Comisariado en la red: espacios virtuales y Filter Feeders”, publicado el 27 de mayo de 2012 en el blog de Laboral Centro de Arte. Dicho texto nos informa muy claramente sobre algunas tendencias de evolución/expansión del comisariado y sobre sus concretas maneras de operar en, y a través de, Internet.

Llegados a estas alturas la pregunta surge espontánea: ¿hasta dónde y hasta cuándo asistiremos a la persistencia del modelo tradicional de comisariado? Las señales de las que se está hablando aquí dejan intuir una posible deconstrucción de la autoridad consolidada del comisario; así como una ulterior expansión de los proyectos de comisariado “2.0” (cada vez más numerosos); y también el desarrollo de proyectos “auto-comisariados” por parte de artistas cada vez más conscientes y preparados acerca de su propia posición “contractual” dentro del hexágono del arte, cada vez más atentos a su relación con el mercado, el público y la crítica, y cuya labor tiende a confluir en ocasiones  en campos tradicionalmente “otros”, como el del mismo comisariado, pero también de la empresa cultural o de las instituciones.

Sea como fuere, sólo el tiempo nos dirá con certeza qué pasará en el futuro próximo y lejano con la figura del comisario. De momento nos conformamos con relevar la existencia de estas (por ahora) debiles señales, dejando abiertas para eventuales matizaciones y profundizaciones futuras estas breves reflexiones sobre el tema  de la evolución de la figura del comisario y de su relación con los demás subjetos del hexágono del arte.

Así que volvamos a hablar del proyecto Sala de Arte Empático. Un proyecto, por cierto, fresco, interesante y de indudable relevancia de cara a la comprensión de algunas nuevas tendencias de la creación artísticas de las últimas generaciones. Quizás sea todavía pronto para expresar un juicio definitivo sobre el proyecto en su conjunto, puesto que hasta la fecha sólo se han presentado dos de las tres exposiciones previstas en el programa global. Sin embargo, sí que se pueden trazar algunas valutaciones, a parir de las evidencias hasta aquí relevadas, acerca tanto del proyecto en sí como de los artistas seleccionados y de sus propuestas creativas.

 

Vídeo de la exposición «Un entorno empático para el artista»: 22 de marzo-28 de abril de 2012. Sala de Arte Joven, Madrid

 

Hay que reconocer, en primer lugar, que el discurso comisarial en torno al cual se desarrolla concretamente este tríptico de exposiciones – la investigación del concepto de empatía y su relación tanto con el saber y el hacer artístico como con otros ámbitos del conocimiento humano, como la filosofía o la psicología – es un discurso bastante sólido y en genral suficientemente persuasivo. Tal vez se pueda señalar un cierto exceso de didacticismo, si bien somos perfectamente conscientes de que es, éste, un riesgo que había que correr, para neutralizar en la práctica otro riesgo – mucho más nocivo – que afortunadamente aquí se ha evitado con sapiencia. Y se agradece mucho. Y es el riesgo de encallarse en el cripticísmo y la autorreferencialidad del propio discurso comisarial, algo que suele pasar con una cierta frecuencia especialmente cuando se presenta el trabajo de jóvenes artistas; y que puede llegar a convertir exposiciones potencialmente buenas en auténticos fracasos, por su capacidad de deslucir finalmente el valor artístico intrínseco de las obras que se exponen. En este sentido, hay que elogiar el esfuerzo hecho por Emma Brasó de privilegiar el orden expositivo, conciliando las exigencias teóricas de la investigación tanto con la exigencia práctica de disfrute del expectador como con la exigencia primaria del artista de presentar su trabajo de manera clara y limpia.

Hablando concretamente de las dos muestras hasta la fecha presentadas, ambas siguen un modelo bastante tradicional que no prevee momentos de interacción entre los distintos proyectos. Estos últimos están realizados a través de técnicas y lenguajes plásticos diferentes, como la pintura, la escultura, la instalación, la fotografía o el videoarte, que en más de una ocasión acaban hibridándose en obras complejas y artísticamente políglotas.

La primera exposición – Un entorno empático para el artista – fue presentada dentro del programa del Festival Miradas de Mujeres (entre los meses de marzo y abril) y estaba compuesta por siete proyectos realizados, entre 2005 y 2010, por otras tantas jóvenes artistas: Pilar Álvarez; Elena Bouza; Miren Doiz; Antonia Moure; Sole Parody; Alejandra Valero; Maya Watanabe. En mi opinión, merece la pena señalar especialmente dos obras, que destacan por el claro logro de sus intenciones estéticas y factuales.

La primera de ellas es Autorres (2005, Video, 1’15”), de la videoartista Maya Watanabe (Lima, Perú, 1983). Pieza sencilla y evocadora, aborda el tema del autorretrato y de la construcción de la identidad subjetiva utilizando samples sonoros extraídos de conocidas películas cinematográficas. El trabajo más reciente de esta prometedora artista ya se pudo apreciar en la exposición colectiva Generación 2012, comisariada por Oliva María Rubio en La Casa Encendida de Madrid. En aquel contexto Watanabe expuso la pieza El Contorno (2011, Videoinstalación de tres canales, 4’11”): una pieza más madura y refinada, de la que Watanabe es también autora del guión recitado por un grupo de actores profesionales. Sin duda, uno de los proyectos más interesantes de Generación 2012.

 

Maya Watanabe, Autorres, 2005. Vídeo, 1’15’’. Courtesy Sala de Arte Empático, 2012.

 

La segunda obra es Capriccio I (2007, Fotografía digital, 109 x 170 cm. + instalación site specific), de Miren Doiz (Pamplona, 1980). En este caso se trata de un trabajo complejo y colorista que articula, a través de un simbólico juego de espejos entre disciplinas artísticas diferentes, y expresandose a niveles semánticos, plásticos y conceptuales distintos, una buena combinación entre fotografía, pintura expandida e instalación. En su trabajo, Doiz suele partir de una intervención pictórica que se extende en el espacio, pasando por el suelo, las paredes, el techo, los elementos arquitectónicos y los objetos presentes en el espacio. De esta manera el ambiente se convierte en una meta-realidad que la artista fotografia, retratandose a si misma en una especie de puesta en escena que evoca la experiencia de su personal relación física y emocional con el nuevo entorno.

 

Miren Doiz, Capricio I, 2007. Fotografía digital. 109 x 170 cm. Courtesy Sala de Arte Empático, 2012.

 

La segunda exposición del ciclo – Una obra en busca de empatía – se inspira en el concepto de einfühlung (que Brasó traduce como “sentir hacia dentro” o “empatía”). La referencia explícita de la comisaria es a la obra Abstraktion und Einfühlung: ein Beitrag zur Stilpsychologie (1907), del historiador alemán Wilhelm Worringer. Los siete artistas seleccionados en esta ocasión son: Aida Bañuelos; Felipe Barragán; Francesco Bartoli; Maite Camacho; Almudena Lobera; Blanca Nieto; Gema Rupérez. Si bien hay que reconocer que todas las propuestas son dignas de gran atención, destacaría especialmente las obras de dos artistas: Almudena Lobera y Gema Rupérez.

Almudena Lobera, “You remain here / Permaneces aquí”, 2010-2012 (trabajo en curso). Espejo, tela semitransparente, cartela, letraset y lápiz. Medidas variables. Courtesy Sala de Arte Empático, 2012.

 

A pesar de su joven edad, Almudena Lobera (Madrid, 1984) confirma aquí toda la madurez de su personal estilo creativo que, a través de un discurso plástico sólido, se materializa en una obra rotunda y de gran efecto poético y conceptual: You remain here / Permaneces aquí (2010-1012, work in progress. Espejo, tela semitransparente, cartela, letraset y lápiz. Medidas variables). No cabe duda de que sea Lobera una artista emergente de grandísimo interés. En esta primera parte del año su obra ya se ha expuesto en varias ocasiones, en las que la artista dió prueba plenamente de su capacidad de hablar con desenvoltura y seguridad idiomas artísticos diferentes, como la escultura, el dibujo, el videoarte, la fotografía o la instalación. Pienso especialmente en su excelente muestra personal Lugar entre, presentada en la Galería Eva Ruiz de Madrid entre marzo y abril, en la que se pudieron apreciar obras notables como la homónima Lugar entre (2012, instalación, fotografía y vidrio enmarcado suspendido, 85 x 65 cm. c/u), Espacio de conquista (I) (2012, bandera, fotografía impresa en tela, 60 x 85 cm. / 100 cm. mástil) o Espacio de conquista (II) (2012, lápiz y acuarela sobre papel 25 x 37,8 cm.). Pero pienso también en su participación en la ya citada colectiva Generación 2012, en La Casa Encendida de Madrid, donde presentó el magnífico proyecto, realizado conjuntamente con Isabel Martínez Abascal, Portadores. La imagen en el campo ampliado del cuerpo (2011, Serie de 12 dibuajes (dibujo-tatuaje), registro fotográfico y audiovisual de obras originales tatuadas sobre cuerpos vivos, 12 fotografías, vídeo monocanal, material de archivo). También pienso en la colectiva Circuito 2011, comisariada por Javier Hontoria y presentada en el mes de enero en la misma Sala de Arte Joven Avenida de América de Madrid, en la que Lobera expuso Un espectáculo para la vista (2ª Parte) A sight to behold (2nd part) (2011, Videoinstanlación. 4 partes registradas en video durante la exposición site-specific de la homónima instanlación en el Festival Internacional de Benicàssim 2011, sala osbcuras proyector, HD video monocanal, 31′ colore, sillas de playa).

 

Almudena Lobera, “You remain here / Permaneces aquí”, 2010-2012 (trabajo en curso). Instalación y documentación. Courtesy Almudena Lobera, 2012.

 

La segunda mención especial es para las tres instalaciones de Gema Rupérez (Zaragoza, 1982): Evocándote (2011, bronce y grafito sobre pared, medidas variables); Tierra (2011, escayola y tierra, medidas variables) y Amor de un solo sentido (2010, sillón, alohadón, tren eléctrico, vías y sacacorchos, medidas variables). Estas piezas condensan una lírica intensa y sencilla, plasmada con elegancia y economía de recursos. Entre todas, destacaría especialmente Amor de un solo sentido, por su complejidad y por su capacidad de evocar y seducir a la vez. La obra Evocándote fue presentada también el año pasado en la colectiva Lo que me pasa a mí (Rosana Antolí, Rebeca Menéndez, Ruggero Rosfer & Shaokun, Gema Rupérez septiembre-noviembre 2011) en la Galería Aranapoveda de Madrid, un espacio que desde siempre ha apostado por el trabajo de artistas jóvenes y de calidad. En aquella ocasión Rupérez expuso una serie de obras – entre las que hay que recordar también Acopio (2011, escayola, tejido, alfileres) y Pasamanos (2011, madera y metal, instalación medidas variables) – que dejaban ver claramente todo el valor plástico y poético ínsito en el personal lenguaje de la artista.

 

Gema Rupérez, Amor de un solo sentido, 2010. Sillón, almohadón, tren eléctrico, vías y sacacorchos. Medidas variables. Courtesy Sala de Arte Empático, 2012.

 

La próxima exposición, con la que se cerarrá el ciclo Sala de Arte Empático, tendrá lugar del 12 de julio al 1 de septiembre. En aquel contexto se presentará el trabajo de Lucía Antonini; Juanjo López Cediel; Claudia Claremi; DDO; elgatoconmoscas; Javier Fresneda y Ricardo Merino Sáez. La colectiva se titulará ¿La sociedad Empática como futuro ideal? Una pregunta abierta sobre la que la comisaria nos invita a reflexionar, en una época de gran incertidumbre e inestabilidad como es la actual, imaginando e hipotizando posiles escenarios de la evolución social y cultural de nuestros entornos de referencia.

 


 

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