Doug Aitken, panta rei eléctrico y conciencia expandida

Crítica de la exposición: Doug Aitken. Black Mirror. Exposición personal de Doug Aitken. Galería Helga de Alvear. Doctor Fourquet, 12. Madrid. Hasta el 10 de marzo de 2012.

 

Doug Aitken, Black Mirror, 2011. Video Still © Doug Aitken. Courtesy of: The Lonely One. 2012.

 

El hecho de que seamos todos potencialmente capaces de realizar y manipular imágenes a través de tecnologías fotográficas, “post- fotográficas” (por usar una expresión de Joan Fontcuberta) y audiovisuales, quizás nos haga sentir todos erróneamente capaces de crear productos visivos dignos de ser llamados en algún momento “artísticos”. Lo dicho vale especialmente para esa disciplina que se suele definir como “videoarte”: un ámbito de la creación contemporánea con enormes posibilidades de documentación, comunicación, expresión y exprerimentación; pero donde no son infrecuentes las propuestas en las que vemos triunfar la mediocridad, la autorreferencialidad, la falta de ideas y el cripticísmo más aburrido de quién confunde lo espectacular con lo estético; lo privado con lo poético; lo feo con lo original. No cabe la menor duda, en este sentido, de que, en muchas ocasiones, esa demagogia low cost que nos querría todos artistas “de la vida” a través del video desemboca en prácticas que manifiestan una improvisación desarmante y la ausencia de cualquier reflexión sobre el medio utilizado y sobre nuestra relación con él.

Se agradece mucho, en este sentido, la actual exposición de la galería Helga de Alvear de Madrid, en la que se presenta una adaptación al espacio expositivio, en formato de videoinstalación, de Black Mirror (2011): el último, imponente trabajo del artista californiano Doug Aiken (Redondo Beach, 1968). Además de esta pieza, se exponen también una caja de luz, la escultura luminosa Sunset (2011, espuma tallada a mano, luces LED de epoxy y acrílico serigrafiado, 161,3 x 198,8 x 20,3 cm.) y dos fotografías menos recientes de grandes dimensiones: Red red sun (2006, C-print sobre aluminio, 121 x 152,4 cm.) y Grounded (2008, C-print, 121 x 152,4 cm.). Como será fácil imaginarse, estas obras quedan bastante osbcurecidas por la absoluta preponderancia de Black Mirror. Sin embargo, representan una pequeña, pero muy interesante, muestra de la producción artística de Aitken a través de otros medios creativos.

Sería restrictivo definir Black Mirror como una pieza de videoarte, ya que en realidad constituye un ejemplo sofisticado pero al mismo tiempo sencillo y limpio de cómo se puedan manejar hoy en día las características específicas de medios audivisuales como el cine o el video digital y combinarlas con prácticas como la instalación, la performance o la escultura sonora. Por la riqueza de estímulos que propone y por su profundidad poética y conceptual, la obra representa otro acierto del artista y consigue un nivel paradigmático de excelencia creativa contemporánea, en sintonía con algunas de las peculiaridades culturales, técnicas y psicológicas más significativas y determinantes de nuestra época, y – a raíz de ello – un alcance atemporal y universal.

 

Doug Aitken, Black Mirror, 2011. Video Still © Doug Aitken. Courtesy of: 303 Gallery, NY; Regen Projects, LA; Galerie Eva Presenhuber, Zurich; Victoria Miro Gallery, London; DESTE Foundation for Contemporary Art, Athens. 2012.

Influenciado en buena medida por el trabajo de artistas polfacéticos como Bruce Nauman entre otros, en los años noventa Aitken llevó a cabo un largo aprendizaje dedicandose a la fotografía, a la instalación, a la realización de videoclip musciales (para The Prodigy, Iggy Pop, Fatboy Slim entre otros) y películas en 35 mm. Su pieza Electric Earth ganó el premio Leone d’Oro en la 48° Edición de la Biennale de Venecia (1999), con la motivación de «haber recuperado la investigación experimental y la forma narrativa del cine, negada por la industria cinematográfica». De hecho, el cine experimental siempre ha sido una referencia fundamental para el trabajo de Aitken, tanto a nivel estético como a nivel de praxis creativa. Cabe mencionar, a este propósito, una de las principales referencias teóricas de su trabajo: el concepto de expanded cinema, teorizado en los años setenta por el crítico cinematográfico Gene Youngblood (New York, 1942) en el célebre libro Expanded Cinema (1970).

En el Prefacio de su libro Youngblood define el cine expandido como un proceso en devenir, que explica con las siguientes palabras: «When we say expanded cinema we actually mean expanded consciousness. Expanded cinema does not mean computer films, video phosphors, atomic light, or spherical projections. Expanded cinema isn’t a movie at all: like life it’s a process of becoming, man’s ongoing historical drive to manifest his consciousness outside of his mind, in front of his eyes» (p.41).

Doug Aitken profundizó las teorías de Youngblod en un libro titulado Broken Screen: Expanding The Image, Breaking the Narrative (2006). Se trata de un manifiesto artístico programático redactado con el fin de encontrar nuevos lenguajes visuales no lineales. Consta de una recopilación de 26 entrevistas a directores de cine y artistas visuales, como por ejemplo Ed Ruscha, Richard Prince, Robert Altman, John Baldessari, Chris Buden, Pipilotti Rist, Werner Herzog entre otros. En Broken Screen Aitken explica el concepto de destrucción de la narrativa lineal en las artes visuales y desarrolla dos conceptos clave de su trabajo: la expansión de la conciencia y el caracter abierto de la obra.

Según Aitken la obra bien se podría comparar con un ser viviente, cuya vida se expande tras el acto creativo del artista, siguiendo una evolución autónoma e independiente, en función esencialmente de la acción perceptiva del espectador. Este último, tras entrar en contacto con la obra, se convierte en parte intergante de (y actuante en) la obra misma. A nivel práctico las premisas teóricas y estéticas de Doug Aitken se traducen en el uso de recursos técnicos como la proyección multicanal; la estructura repetitiva en loop; el montaje como yuxtaposición, o collage; el ritmo cambiante a través de intersecciones y sincronías visuales y sonoras; la presencia de música grabada, o bien en vivo (en el caso de las performance live); los poderosos contrastes de luces; la plasmación del sonido como elemento escultórico etc.

En su libro video art (2007), el crítico Michael Rush habla de Aitken como de un «post-medium artis». También cita un paso de la entrevista que tuvo con él en el año 2002, en la que Aitken explicaba claramente su manera de concibir el proceso creativo como proceso espontáneo y no predeterminado: «I am fascinated by film, but I’m even more interested in breaking it apart. I think of the format itself and how limiting it has become, which is why I use multiple screens… I want to expand the realm of perception. My working process is changing constantly. I’m never illustrating a story or following a script. I let circumstances inform me» (p. 184).

La muestra presentada ahora en Helga de Alvear representa una rara oportunidad para apreciar directamente el trabajo de Aitken en España, y la primera en un espacio expositivo privado. En este País el trabajo del artista californiano pudo verse por vez primera en la exposición Doug Aitken. Estaremos seguros mientras todo se mueva, comisariada por Marta Gili y presentada entre julio y septiembre de 2004 en Barcelona. Posteriormente, en el otoño del mismo año, la muestra se trasladó a la Sala Rekalde de Bilbao. Más recientemente el artista presentó la instalación multimedia The Moment (2010) en la Nave 16 del Matadero de Madrid, en el contexto de ARCO 2010. La exposición fue organizada por el Matadero en colaboración con la galería Regen Projects de Los Angeles. The Moment constaba de 11 pantallas de plasma colgadas al techo de la Nave. Cada pantalla llevaba un espejo en la parte de atrás que reflejaba fragmentos de imágenes transmitidos por las otras pantallas, y el flujo rítmico de las imágenes se acompañaba a un sonido potentemente amplificado que, saturando el espacio, contribuía a plasmar una atmosfera extraña e impactante.

En Black Mirror reaparece el elemento del espejo, tanto en el nivel metafórico del título como en la concreta estructuración de la videoinstalación. La estética minimalista de Aitken se traduce aquí en la geometría esencial de la arquitectura de la obra. De hecho, la pieza se presenta como una pequeña sala de proyección en forma de hexágono regular ubicada dentro de la más amplia sala expositiva de la galería. Tanto las paredes exteriores como las interiores están totalmente revestidas de espejos. El espacio interior de la sala es totalmente obscuro. Aquí cinco pantallas – cada una en una de las cinco paredes cerradas del hexágono (la pared de la entrada queda exluída) – proyectan una historia fragmentada, protagonizada por un personaje femenino interpretado por la actirz Chloë Sevigny.

 

Doug Aitken, Black Mirror, 2011. Video Still © Doug Aitken. Courtesy of: The Lonely One. 2012.

La historia está compuesta por cinco capítulos (Departure, Loosing Baggage, Tropical Conspiracy, New Condition, Cold Sun) y desarrolla uno de los tópicos más recurrentes de la cultura estadounidense: el tema del viaje. Gracias al recurso técnico de los espejos, que multiplican las proyecciones en un espacio virtual infinito, desde el primer momento las secuencias de imágenes se dispierden en miles de fragmentos visuales. De esta manera se produce una estimulación sensorial y emotiva que desorienta a la vez que fascina, suscitando una inevitable alteración de la condición perceptiva del espectador. Este último se encuentra totalmente libre de moverse; bien en el interior de la sala de proyección, donde la expansión de su conciencia lo induce a una búsqueda dinámica de puntos de vista sujetivos y siempre cambiantes; o bien en el exterior, puesto que puede rodear el intero perímetro antes y/o después de sumergirse en la oscuridad, y en cada momento sus movimientos se reflejan en los espejos.

Más información sobre el trabajo de Doug Aitken se encuentra en el ensayo El videoarte expandido de Doug Aitken (34 pp.), que escribí en 2010 y que se puede descargar gratuitamente en formato pdf en el siguiente link: http://www.box.com/shared/o40fdjiag0. Lejos de ser una inelegante y gratuita autocitación, esta recomendación quiere ofrecer al lector un estímulo para profundizar, debatir y mejorar cuanto escribí en aquella ocasión sobre la obra de uno de los artistas más relevantes e interesantes de la primera década del siglo XXI.

 

 

Video1 : Doug Aitken, Black Mirror – Check in, Check out

 

Black Mirror-Check in, Check out from Doug Aitken Workshop on Vimeo.

 

Video 2: Doug Aitken, Black Mirror – Cold Sun

 

Black Mirror-Cold Sun from Doug Aitken Workshop on Vimeo.

 


 



Popularity: 3% [?]