Jugando con la realidad. Entrevista a Cristina de Middel

 

Entrevista a la fotógrafa española Cristina de Middel (Alicante, 1975): http://lademiddel.com/

 

Cristina de Middel, IKO IKO, serie The Afronauts. 2011. © Cristina de Middel. Cortesía Cristina de Middel, 2011.

 

Para Cristina de Middel (Alicante, 1975) fotografiar significa, en primer lugar, construir repertorios de relatos visuales cuya dimensión significativa nunca se halla sometida totalmente al lado formal de la obra, o a la mera impresión. De hecho, en su fotografía las vertientes estética y narrativa están en una relación de equilibrio paradigmático, sobre el cual se apoya todo su personal método creativo. En este sentido, una de las principales preocupaciones artísticas de la fotógrafa alicantina es la de ofrecer al espectador una interpretación muy sujetiva de la realidad, a través de una aproximación irónica, y fundamentalmente lúdica, que tiende a resaltar la ambigüedad ínsita en la idea de “verdad”: su ser a la vez huidiza y relativa, tanto a nivel conceptual como en sus aspectos fenomenológicos (visibles y visuales).

Licenciada en Bellas Artes con especialización en dibujo por la Universidad Politécnica de Valencia y con estudios de postgrado en fotografía y fotoperiodismo, respetivamente por la University of Oklahoma y por la Universitat Autónoma de Barcelona, de Middel ha llevado a cabo, a lo largo de varios años, un importante trabajo de campo como fotoreporter profesional para periódicos y distintas ONG como Cruz Roja entre otras. Tal vez se deba a esta doble alma de su trayectoria (por un lado una sólida formación académica artística, por otro lado una larga experiencia de fotoreportaje) su capacidad de manejar con soltura ese punto de equilibrio entre lo estético y lo narrativo típico de su aproximación. A propósito de su manera de entender la especial relación que existe, en su fotografía, entre la vertiente artística y aspectos más ligados al método documental la artista afirma: «Con la foto he hecho un viaje de ida y vuelta entre lo artístico y lo funcional o documental y aún no he terminado… a ver dónde me lleva».

Mirando el vasto repertorio de relatos visuales de Cristina de Middel no es difícil darse cuenta de como su dominio de la técnica y de los géneros fotográficos le permite moverse concientemente entre registros diferentes, construyendo imágenes de situaciones “verosímiles”, que hacen un guiño a las formulas más consolidadas de la información visual, propia de los reportajes de tipo periodístico, social o etnográfico, pero siendo capaz al mismo tiempo de evocar sugestiones literarias (a veces incluso líricas o surrealistas) a partir de una aproximación formalmente realista. Asimismo, en su trabajo se puede reconocer también una cierta influencia de la mirada pictórica. Algo que resulta patente, por ejemplo, en el rigor compositivo de los encuadres; en el cuidado de formas, medidas y proporciones; en la atención por los valores táctiles de las escenas representadas; por el color; por las tonalidades; por las relaciones cromáticas entre los elementos compositivos y por los efectos escultóricos y volumétricos de la luz.

Entre las series que Cristina de Middel ha realizado a lo largo del tiempo, hay dos que cabe destacar sin duda por su especial belleza y valor literario. Una es Poly Spam, presentada en el año 2009, en la homónima exposición personal en la galería Arana Poveda de Madrid, en ocasión del Festival PHOTOESPAÑA. La otra es Afronautas, una serie muy reciente, actualmente en curso de finalización pero que ya ha recibido varios reconocimientos de su valor, sobre todo en el extranjero.

Las dos series mencionadas tienen en común la presencia de al menos dos elementos típicos del estilo de Cristina de Middel. Por un lado la narración de una “realidad hipotética”; es decir, la puesta en escena de una representación-interpretación sujetiva de hechos imaginados. Por otro lado, un sentido del humor sutil y elegante, que representa una suerte de sello distintivo del trabajo de la artista. A este  propósito de Middel afirma: «Yo soy irónica y por tanto lo que cuento tiene que serlo. No es nada que haga premeditadamente. Simplemente es la manera de contar las cosas con la que me siento más cómoda y que me parece más eficaz. Opino que a través del sentido del humor se pueden lanzar mensajes que calan mucho más hondo una vez pasada la fase carcajada y la sociedad en la que vivimos requiere para mí dosis ingentes de sentido del humor para poder asumirla».

En la entrevista que presentamos a continuación hemos abordado con Cristina muchos aspectos inherentes a su trabajo, a su manera de entender la fotografía y a sus personales inquietudes estéticas y éticas. Asimismo, hemos tratado temas más generales. Sus interesantes y divertidas respuestas nos ayudan a reflexionar, desde un punto de vista más complejo, sobre las premisas teóricas y sobre las concretas modalidades operativas que caracterizan, hoy en día, el oficio de quién se dedica a la fotografía.

 

 

Entrevista a Cristina de Middel


En tu exposición personal “Poly Spam”, que tuvo lugar en la galería Arana Poveda de Madrid en 2009, presentaste al público un interesante ejemplo de fotografía imaginativa. La muestra constaba de ocho piezas en las que interpretaste otras tantas historias contenidas en algunos de los e-mail spam que llegaron a tu correo electrónico. En concreto, se trataba de reconstrucciones escenográficas, muy divertidas y estéticamente impecables, en las que dabas una forma visual a aquellas historias absurdas; a sus contextos surrealistas y a sus personajes improbables. ¿Me puedes hablar de ese proyecto? ¿Cómo surgió? ¿Cómo fue el proceso de realización?

Pues Poly Spam fue para mí el primer paso de una nueva línea de trabajo que ha resultado ser muy liberadora y hasta cierto punto terapéutica. Yo entonces estaba centrada en la fotografía documental (trabajaba en un periódico y colaboraba con distintas ONG documentando sus proyectos) pero llevaba ya un tiempo preguntándome si todo eso valía para algo y si esa era la mejor manera de reflexionar sobre el mundo en el que vivimos. Siempre me he preocupado por el valor literario o narrativo de la imagen y cuando decidí leer hasta el final esas cartas deseperadas que me llegaban a diario al mail me quedé atrapada en la falsa tragedia y en la manera en que estaban construidas. Empecé a guardar las más llamativas y detalladas como si fuesen tesoros en lugar de tirarlas mecánicamente a la papelera. Como un año más tarde la galería Arana Poveda contactó conmigo para que les hiciera una propuesta de cara a PhotoEspaña y lo ví claro. Me puse a trabajar al revés de cómo solía hacerlo en reportaje, construyendo una imagen, jugando con la verdad, y dando prioridad a mi subjetividad, es decir, cargándome una por una las bases del reportaje. En ese sentido fue muy liberador y si digo que fue terapéutico es porque me di cuenta que me siento mucho más cómoda cuando no estoy diciendo grandes verdades que todo el mundo debe creer. Me parece mucho más honesto hablar desde la opinión que desde la cátedra. También menos peligroso y mucho más efectivo sobre todo en un contexto en que la prensa tradicional está muy cuestionada por su falta de independencia. El proceso fue muy divertido porque nunca había trabajado así: buscando personajes, localizaciones, atrezzo. Fue muy estimulante bucear en mi propia biblioteca de clichés y arquetipos para construir una imagen (y una realidad) que no había visto nunca ni yo ni nadie: ¡una foto de algo que no existe! Para mí todo un descubrimiento.

Cristina de Middel, Grace Smith, serie Poly Spam. 2009. © Cristina de Middel. Cortesía Cristina de Middel, 2011.

 

En “Poly Spam” había también una instalación (“Naomi Solomon 28.02.09”) que, en una sala de la galería, reconstruía con gran lujo de detalles la ambientación de una de aquellas historias; saliendo así del plano fotográfico. ¿Se trató de una experiencia puntual o has trabajado otras veces con las tres dimensiones?

Lo de las instalaciones nació como una herramienta para reforzar ese juego entre la realidad y la ficción. Si una foto soporta culturalmente una carga de veracidad ya importante que nos lleva a aceptar por defecto que aquello que aparece existió realmente, el hecho de construir y evidenciar esa misma realidad y poder tocarla enriquece el juego que propongo. Ese mismo año, 2009, había hecho algo parecido con un proyecto llamado “Vida y Milagros de Paula P.”, que está itinerando hasta 2012 con la Obra Social de la CAM. Se trata de la narración fabulada de la vida de una prostituta. Aquí también empecé a documentar su vida de una manera clásica y me pareció que así no estaba llegando al fondo del asunto, que quedaban mucho temas por tratar y la fotografía no era la mejor manera de lanzar el debate. Además, honestamente, Paula P. y yo nos hicimos muy buenas amigas y me sentía responsable del uso que se le podría hacer a esas imágenes en los medios tradicionales en los que se suele destacar el aspecto morboso y escabroso de las vidas marginales. Aquí otra vez la Universidad de Alicante, que se interesó por el proyecto, me dio carta blanca para contar mi historia (nuestra historia) como yo quisiera y además de las fotos y el catálogo decidí que tenía que incluir una habitación que llamé “La Oficina”. Hay mucho prejuicio y doble moral  con la prostitución y yo quería jugar con el morbo indiscutible que despierta el tema pero de una manera más sutil y sin hacer sangre. Abrí las puertas de la oficina de Paula P. Construimos el decorado entre las dos para que no faltase detalle y en una de las salas el público tenía que entrar en la habitación, penetrar en ese mundo prohibido (sobre todo para las mujeres) y podía responder a muchas preguntas de una manera honesta y desde la propia experiencia.

Lo cierto es que en muchas ocasiones la fotografía me parece que se queda corta a la hora de explicar y me gusta explotar al máximo el potencial del tema que estoy tratando. Si para eso necesito vídeo, instalaciones, flyers, virales, me pongo manos a la obra. Lo importante es que se entienda al máximo lo que quiero decir y lo que estoy opinando. No soy muy amiga de las expresiones artísticas indescifrables. Me parecen un fiasco comunicativo, pero eso ya es otro tema.

Cristina de Middel, Sandrine Nzi, serie Poly Spam. 2009. © Cristina de Middel. Cortesía Cristina de Middel, 2011.

 

“Afronautas”, una de tus series más recientes, acaba de ganar el Premio WIP–LTI/Lightside Individual Project Grant 2011, otorgado por la Humble Arts Foundation y la asociación Women in Photography de New York. Sé que el proyecto nació a partir de una historia bastante curiosa y su realización fue muy particular. Cuentame…

Lo cierto es que no iba buscando nada parecido. Di con el tema de manera casual mientras me documentaba para otra serie que ha quedado postpuesta de momento. Navegando por You Tube me topé con un video sobre un fallido programa espacial zambiano y se me abrieron literalmente las puertas del cielo. Es exactamente el tipo de temática que me interesa con el añadido de toda la cultura visual y el imaginario que conllevan la carrera espacial y los años 60. Resulta que Zambia, en 1964, justo después de obtener la independencia de Reino Unido y seguramente alimentándose de la euforia que supone la libertad recién recuperada, se subió al carro de poner un hombre en la luna. No fue nada oficial y el proyecto se fue al traste. Un profesor de escuela llamado Edward Makuka empezó a entrenar a 15 astronautas, una mujer y un gato para subirlos a la luna con un sistema de catapulta (Juro que no me estoy inventando nada… a mí la imaginación no me llega para tanto). Pidieron fondos a la ONU y al gobierno zambiano pero tuvieron que abandonar por falta de apoyo y porque la chica se quedó embarazada de uno de los astronautas. Ha sido bastante fácil documentarse sobre el caso porque fue noticia en la época y hasta la BBC entrevistó al director del proyecto. La verdad es que con una historia así y con algo de reflexión y análisis es muy fácil construir una serie de fotos como “Afronautas”.

Éste es de todos sin duda el proyecto con el que más me estoy divirtiendo porque estoy recuperando muchos recuerdos de infancia y traduciéndolos en imágenes, documentándome sobre la estética de la época, etc. Y me da hasta pena terminarlo…

Para mí reúne todos los ingredientes que tiene que tener un trabajo: que sea accesible y entendible, que sea atractivo, que sea didáctico (en el sentido de que enseñe algo nuevo o un nuevo punto de vista sobre algo) y sobre todo que abra debate o que fuerce al análisis. Mucha gente me dice que es muy divertido y humorístico y yo les contesto que si lo piensan bien la base de ese humor es la amarga evidencia de que ninguno de nosotros considera capaz a un país africano de llegar a la luna. Esa es una conclusión a la  que, en mi opinión, no llegan los reportajes “clásicos” que enumeran las miserias de África. Al final igual he encontrado mi propia manera de hacer reportaje de denuncia… quién sabe.

 

Cristina de Middel, HAKUNA, serie The Afronauts. 2011. © Cristina de Middel. Cortesía Cristina de Middel, 2011.

 

¿Cuánto cuenta en tu trabajo la ironía?

Pues eso entra en el pack de esa búsqueda de la honestidad en lo que cuento y por la que ma alejé del documentalismo clásico. Yo soy irónica y por tanto lo que cuento tiene que serlo. No es nada que haga premeditadamente. Simplemente es la manera de contar las cosas con la que me siento más cómoda y que me parece más eficaz. Opino que a través del sentido del humor se pueden lanzar mensajes que calan mucho más hondo una vez pasada la fase carcajada y la sociedad en la que vivimos requiere para mí dosis ingentes de sentido del humor para poder asumirla. Si nos tomasemos a nosotros y a todo lo que nos rodea en serio sería insoportable. Por otro lado hay muchos tipos de sentido del humor y la gran mayoría supone un enfoque distinto de la realidad y con ello un análisis que, en mi opinión, es muy necesario.

Según Jose Antonio Marina vivimos en la era del arte ingenioso, ese que hace partícipe al público y que pide su superación como mero espectador. Es por lo visto un signo de decadencia de la sociedad y yo no podría estar más de acuerdo.

 

Cristina de Middel, MASHUA, serie The Afronauts. 2011. © Cristina de Middel. Cortesía Cristina de Middel, 2011.

 

Cristina de Middel, MALAIKA, serie The Afronauts. 2011. © Cristina de Middel. Cortesía Cristina de Middel, 2011.


Cristina de Middel, TOGUNA, The Afronauts. 2011. © Cristina de Middel. Cortesía Cristina de Middel, 2011.

 

Ese “enfoque distinto de la realidad” del que hablas creo que tenga que ver también con otro proyecto tuyo, actualmente en curso, sobre lo que llamas valor “buñuelístico” o de “realismo magico” de España y sus pueblos. ¿Me puedes contar algo de este proyecto?

Lo cierto es que más que un proyecto es un boceto que aún no tiene demasiada forma. Llevo mucho tiempo recopilando imágenes de esa opinión que yo tengo de España, de la magia y la inverosimilitud de muchas de sus tradiciones que, por estar cerca, tenemos más que asumidas. Muchas veces abrimos los ojos bien grandes para descubrir una costumbre vietnamita o brasileña y no nos damos cuenta de que en este país hacemos cosas mucho más exóticas. De momento estoy reuniendo todas esas fotos con un hilo conductor a la hora de la edición. Me sirven todas aquellas que refuercen mi idea de realidad mágica, pero no tengo aún claro qué forma va a tener como serie, como exposición o incluso como libro. Es muy probable que le de una vuelta de tuerca y que no se quede en una serie de fotos, pero aún es pronto. Siempre estoy desarrollando dos o tres proyectos a la vez y voy tomando las decisiones conforme se me van aclarando las cosas. Es algo intuitivo que no puedo ni creo que quiero evitar porque así no me obsesiono con un trabajo y me doy más aire.

 

Cristina de Middel, serie “Rutas semánticas por la Geografía Española”. Trabajo en curso. © Cristina de Middel. Cortesía Cristina de Middel, 2011.

 

El trabajo de fotoreporter, al que te dedicaste hasta hace poco, y tu colaboración con varias ONG te han llevado a viajar bastante y a realizar tipologías diferentes de fotografía. ¿Crees que exista una línea neta que separa la fotografía documental de la que se suele llamar fotografía “artística”?

Es una pregunta complicada porque estamos en plena ebullición de este debate, pero me voy a mojar. Para mí la clave está en la intención con la que la foto está hecha. Si estás realizando un reportaje sobre el calentamiento global movido por tu compromiso y preocupación por el tema no me parece adecuado que elijas una galería para mostrarlo porque ni el impacto ni el público son los adecuados. En ese sentido hay que ser honesto y de la misma manera que se cuidan las claves del reportaje respetando la veracidad, el contrastar las fuentes y la dignidad de las víctimas, hay que cuidar también el uso que se hace del trabajo resultante.

La fotografía se ha popularizado mucho, estamos insensibilizados hacia ciertos temas de tanto que nos lo han contado de la misma manera y, en la búsqueda de nuevas formas de expresión de lo mismo, el reportaje está cediendo cada vez más al valor estético. El resultado es una invasión de bellísimas imágenes que documentan terribles tragedias y así el debate está servido y esa línea de la que hablas queda oficialmente difuminada. En mi opinión, para recuperarla hay que volver a lo que te comentaba al principio, que la línea que separa lo documental de lo artístico no venga marcada por la estética sino por la intención del trabajo.

 

Cristina de Middel, serie “Rutas semánticas por la Geografía Española”. Trabajo en curso. © Cristina de Middel. Cortesía Cristina de Middel, 2011.

 

¿Cómo te acercaste a la fotografía?

Yo estudié Bellas Artes y me especialicé en dibujo. En los principios me obsesioné por construir un catálogo de modelos que dibujar luego. Eran fotos de sillas, de maniquís, de casas,  etc. Sin embargo cuando descubrí el potencial de la fotgrafía como documento, junto con la magia del laboratorio, el dibujo pasó a un segundo plano que empiezo a recuperar ahora. Con la foto he hecho un viaje de ida y vuelta entre lo artístico y lo funcional o documental y aún no he terminado… a ver dónde me lleva.

 

¿Qué echas de menos del dibujo? ¿De qué manera lo estás recuperando?

Pues el dibujo es ahora la manera que tengo de evadirme y de airearme de tanta foto. La fotografía empezó como un hobby y se ha convertido en mi trabajo, ahora mi hobby es el dibujo y me relaja mucho. Estoy ultimamente tratando de acercar los dos campos y está siendo muy revelador porque, siguiendo la línea que llevo de alejarme de la representación clásica de la realidad en fotografía, el dibujo tiene muchísimo más potencial porque ahí sí que despegas del todo. Puedes hacer lo que quieras y la expresividad se dispara. Para la serie “Afronautas” estoy dibujando mucho porque quiero enriquecer las fotos y la documentación de la noticia con bocetos y esquemas de la nave o los trajes que utilizaron. Estoy dibujando igual que hago las fotos: imaginando cómo serían y traduciéndolos en imágenes.

 

¿Cuáles han sido tus principales referencias en el pasado y cuáles son actualmente?

Vaya, eso es difícil de responder porque tampoco tengo referentes que destacaría, o por lo menos de los que sea consciente. Me alimento mucho del cine: Wong Kar Wai, Michel Gondry y Kubrick por señalar algunos. También leo mucho ensayo y soy adicta a los periódicos de cualquier tipo. He leído mucho cómic, me interesa mucho cualquier tipo de mitología y siento debilidad por las leyendas urbanas y cualquier creación de “serie-B”. Como supongo que querrás que te de el nombre de algún fotógrafo te diré que Diane Arbus, Duane Michals y Alec Soth, pero mañana igual te diría otros. Tengo además muy mala memoria y si veo un trabajo que me interesa retengo la idea (en forma de: problema +  la solución que se le ha dado) como mucho. Y por supuesto, me fascina el trabajo de Joan Fontcuberta, es un valiente.

 

¿Crees que tu preocupación por el “valor literario o narrativo de la imagen”, del que hablabas al principio, pueda depender también de tu adicción a la lectura?

¡Desde luego! Hace ya bastante tiempo que leo o miro películas desde el punto de vista del autor. Así es más fácil descifrar el esquema que está utilizando y me parece mucho más interesante. Me gusta identificar la estructura de la narración: entender por qué aparece un personaje en determinado momento o por qué se incluye una descripción. En cine es mucho más evidente y puedes ver las películas varias veces descubriendo cada vez nuevas cosas. En literatura es menos obvio y se requiere un trabajo simultáneo que le quita muchas veces placer a la lectura. De todos modos de entre todos estos esquemas de los que te hablo, los mejores los encuentro en la publicidad. Para mí los spots publicitarios son piezas de comunicación supremas. Todo está calculado: el ritmo, los colores, los diálogos, etc, para lanzar un mensaje que tiene que calar hondo y provocar algo muy concreto que es la venta de un producto. Y todo eso en unos segundos… No soy una gran consumidora de televisión, de hecho casi no me entero de lo del apagón digital ese, pero cuando veo la televisión me quedo maravillada con algunos anuncios.

 

Cristina de Middel, serie “Rutas semánticas por la Geografía Española”. Trabajo en curso. © Cristina de Middel. Cortesía Cristina de Middel, 2011.

 

¿Tu aproximación a la fotografía ha ido cambiando a lo largo del tiempo?

Imagino que crece conmigo. ;-) Yo también he cambiado. Mis intereses han cambiado y mi opinión, todo. Lo que sí es cierto es que tengo la sensación de ir retirando maleza y que me voy acercando a una forma de expresión con la que me siento cada vez más cómoda. Supongo que uno de los pasos fundamentales ha sido adaptar el contenido de mi trabajo a mi manera de ser y de ver las cosas huyendo de fórmulas más clásicas y cerradas.

Ahora creo que estoy esforzándome por acercar la fotografía al cine. En las películas no se cuestiona ni la veracidad, ni el sentido del humor, ni los artificio empleados. Simplemente se cuenta una historia y la gente va al cine para verla y disfrutar de la narración. Con la fotografía siento que estamos muy encasillados todavía a categorías que además ya no corresponden a las necesidades ni a la realidad actuales. Me parece que hay todo un campo por descubrir ahí, al menos para mí.

 

¿En este sentido, crees que una aproximación cinematográfica y narrativa pueda llevar la fotografía a acercarse más a la realidad? ¿Esto no suena algo paradójico?

Bueno, dicho así sí que suena paradójico pero no lo es tanto. Si lo piensas siempre se han recurrido a la narración fabulada para describir la realidad. Mira los mitos griegos o incluso la Biblia. Se trata de dar una versión de la realidad, en este caso la mía, la que viene cargada con toda mi intención y subjetividad. Para narrar esa versión yo utilizo todas las herramientas que el medio que estoy empleando me ofrece. Mi objetivo es contar esa historia y no tiene sentido limitarme porque tradicionalmente la fotografía se ha situado casi siempre a la sombra de la actualidad y la verdad. Por otro lado yo no estoy retratando la Realidad Con Mayúsculas. Bueno, ni yo ni nadie, creo yo. Todos estamos dando nuestras versiones y el lenguaje fotográfico empleado es el que define si esa historia se va a consumir como real o si entra en otros campos menos estrictos. Pasa lo mismo con la literatura: un capítulo de “Rayuela” no aparecería nunca en la portada de un diario igual que no publicarían ediciones de bolsillo con las crónicas que mandan los corresponsales de Kabul. Precisamente todos esos códigos asumidos son los que me permiten a mí ir un poco más lejos y seguir jugando con la “realidad fotografiada”. Todos estos proyectos que llevo entre manos no tendrían sentido en pintura o escultura porque necesito una ambigüedad que sólo la fotografía me puede dar de momento.

 

Cristina de Middel, serie “Rutas semánticas por la Geografía Española”. Trabajo en curso. © Cristina de Middel. Cortesía Cristina de Middel, 2011.

 

En el proyecto Stereo-Punctum, que presentaste en la segunda edicción de la feria JUSTMAD (Febrero 2011), trabajaste con imágenes en movimiento. ¿Se trata del preludio a una posible, futura aproximación al video?

Bueno, la aproximación no es mía, la aproximación es cultural y tecnológica. Los fotógrafos de prensa hoy en día van cargados también con pequeñas cámaras de vídeo que les permiten introducir piezas en las ediciones digitales de los periódicos. Parece, o por lo menos hubo ese miedo al principio, que la fotografía de prensa iba a desaparecer. La verdad es que yo no puedo decir qué va a ocurrir pero a mí esa situación me sirvió para construir un pequeño proyecto que reflexiona sobre el tema. Dentro de los grandes dogmas del fotoperiodismo encontramos varias frases como “Si la foto no es lo bastante buena es que no estás lo bastante cerca” y otras por el estilo que pronunciarion en su día los pioneros del oficio. También y en el aspecto más teórico es de lectura obligatoria para el que se inicia en la Fotografía el libro de Roland Barthes “Camera Lucida” en el que expone el concepto del Punctum. El Punctum, es esa tensión que tienen algunas fotos que hacen que su mensaje se salga de los bordes, que te lleven a imaginarte lo que ha ocurrido antes o lo que va a ocurrir, o bien cuya composición o exposición hace que tengas que dedicarle un tiempo extra para entenderla (o disfrutarla). En la pieza que se mostró en Just Madrid, titulada “Stereo-Punctum”  lo que hago es trasladar esa tensión al vídeo. Son piezas muy cortitas (12 segundos) de vídeo en los que el Punctum viene dado por el sonido ambiente. La imagen no es nada especial, si acaso un guiño a la foto cándida que haría cualquier amante de la fotografía (atardeceres, reflejos en el mar, etc), pero el sonido REAL que había cuando hice la “toma” le añade una tensión que refuerza y enriquece la imagen. Son planos fijos en los que hay muy poco movimiento pero el audio está muy vivo y te da toda la información que la imagen te oculta.

La verdad es que me gusta emplear el medio que mejor se adapta a la idea que tengo y en este caso era el vídeo. Me gusta mucho, lo tengo en cuenta y creo que tengo aún muchas cosas por probar en ese campo pero de momento me sigo considerando fotógrafa.

 

¿Si pudieras ser fotógrafa en otra época, en cuál te gustaría vivir?

Seguramente volvería a nacer en el año en que nací, 1975. Para mí es una época muy interesante y nos quedan todavía muchas cosas por ver. No quiero ser agorera ni nada por el estilo pero el agotamiento del sistema actual, las desigualdades existentes, el que seamos ya 7000 millones de personas y sobre todo el acceso que tenemos a información de cualquier lado del mundo hacen que ésta sea, seguramente, una de las épocas más interesantes de la historia a nivel visual y cultural. Vamos a volver locos a los arqueólogos del futuro…

 

¿Te sientes más cómoda fotografiando en la calle (en condiciones de trabajo quizás no ideales pero donde “ocurren” las cosas) o en un estudio, en condiciones optimales y controladas?

Tiendo a resolver bastante rápido y eso es un defecto/virtud (aún no lo sé) heredado de mis años en prensa diaria y la verdad es que no tengo preferencias. En general no me gusta estar dos horas haciendo una foto porque creo que pierde frescura (o yo la pierdo). Suelo tener bastante claro lo que quiero y así es fácil ir rápido. La calle y el estudio son dos acercamientos muy distintos a cualquier tema y creo que hay que sentirse cómoda con las dos. Eso sí, si voy por la calle prefiero ir sola y desde luego no me meto en estudio si no es con la ayuda de alguien de confianza. No me siento muy cómoda cuando tengo gente detrás mientras trabajo pero creo que eso nos pasa a muchos.

 

¿Cuál es tu mayor preocupación a la hora de disparar una foto?

Depende de la foto y de para qué se va a usar. Cuando trabajo para ONG lo que me preocupa es documentar el trabajo que están haciendo con gran detalle pero respetando al máximo la dignidad de las víctimas. Cuando estoy con mis proyectos personales lo que más me preocupa es que la foto se parezca lo más posible a la imagen mental que trato de reconstruir. Para eso suelo utilizar mucho esquemas o story-boards en los que anoto todos los detalles y pruebo posiciones de cámara o composicón. Muchas veces no lo necesito porque el recuerdo está fresco, pero en otras ocasiones sí que tengo que concentrarme para recuperar la idea.

 

¿Eres una nostálgica de la fotografía analógica?

¡Puf! ¡Para nada! Sigo disparando en analógico pero como diversión y sin compromiso. Me gusta, es una manera distinta de trabajar que creo que no hay que olvidar, pero ya no le veo ventajas, son casi todo inconvenientes. Siempre suelo viajar con una cámara analógica de medio formato que empleo para algún proyecto más pausado, pero es como si no lo hiciera en serio, como si no fuera trabajo.

 

¿Crees que se pueda hacer una buena fotografía también con un teléfono móvil?

Yo creo que sí. Realmente la cámara no es lo importante. Para mí lo que hace interesante una foto es lo que cuenta y no hace falta escribir esa historia con caligrafía gótica dorada. Yo he substituido mi cámara-de-llevar-siempre-encima por un móvil y tengo la espalda mucho mejor. ;-)

Por otro lado si lo que quieres es pasar desapercibido no hay modelo mejor de cámara porque todo el mundo lleva uno. Para mí en ese sentido no hay debate. Es como si me preguntases si se puede hacer un buen dibujo sólo con un Bic.

 

¿En qué estás trabajando actualmente?

Pues como te comentaba antes estoy con varios proyectos en curso. Por un lado estoy terminando ya “Afronautas”, dibujando y preparando la edición final. También estoy contruyendo lo que será una Guía de Rutas por España con un liet motiv un poco excéntrico en el que reúno los pueblos y ciudades en función de su nombre. Ya tengo la Ruta Safari lista y es un recorrido por todos los pueblos de España que tienen nombre de animal. Así que ando escapándome a España siempre que puedo para coger el coche y buscar pueblos. Suena un poco ridículo, lo admito, pero pido un voto de confianza… es un tema muy serio. Dadme unos meses.

También estoy haciendo mucho trabajo de mesa editando todo el material que me he traído de China y Filipinas en un viaje que hice hace unos meses. Dibujar, conducir y editar. Pocas fotos ahora.

 

¿Qué proyectos tienes para el futuro?

Tengo en mente algunas ideas en las que no estoy yo sola. Tengo muchas ganas de trabajar en equipo y hacer proyectos más participativos. Supongo que empiezo a percibir como caducado el modelo de Foto en Galería y me llaman la atención nuevas formas de publicación y también de financiación. De todos modos, de nuevo, es algo un poco intuitivo. Lo que sí te puedo decir es que éste es un momento muy interesante y estimulante aunque muy incierto también.

 


 

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