Robert Longo, en el fondo del misterio

Crítica de la exposición MYSTERIOUS HEART: Exposición personal de Robert Longo. Galería Soledad Lorenzo. Orfila 5. Madrid. Hasta el 26 de Febrero de 2011. Robert Longo. Untitled (Gothic Cathedral), 2010. Carboncillo sobre papel montado sobre metal. 152,4 x 304,8 cm. Courtesy: Galerí­a Soledad Lorenzo, Madrid. 2011. La reacción postmoderna que […]

Crítica de la exposición MYSTERIOUS HEART: Exposición personal de Robert Longo. Galería Soledad Lorenzo. Orfila 5. Madrid. Hasta el 26 de Febrero de 2011.

Robert Longo. Untitled (Gothic Cathedral), 2010. Carboncillo sobre papel montado sobre metal. 152,4 x 304,8 cm. Courtesy: Galerí­a Soledad Lorenzo, Madrid. 2011.

La reacción postmoderna que se dio en Estados Unidos a partir de finales de los años setenta contra la austeridad hiperintelectual e iconoclasta de las prácticas artísticas que habían hegemonizado la década anterior, y especialmente contra el minimalismo y el arte conceptual, halló en la vertiente apropiacionista una de las tendencias más exitosas y persuasivas.

Si por su parte artistas como Cindy Sherman o Sherrie Levine plantearon un nuevo tipo de relación entre la realidad y la ficción, cuestionando la idea de originalidad de las imágenes fotográficas, a través de la substitución del tradicional concepto de representación por el de “presentación”, por otro lado pintores como Richard Prince y Robert Longo (Brooklyn, 1953), entre otros, quedaron fascinados por la iconografía publicitaria y mediática de masas (sobre todo del cine, de la televisión y del videoclip) de cuyas imágenes se apropiaron a través de una práctica creativa que se valía principalmente del dibujo y la pintura en gran escala. De hecho, a lo largo de los años ochenta los medios fotográfico y audiovisuales acabaron adquiriendo una importancia fundamental en tanto que referentes esenciales de la producción artística, y especialmente de la pintura, puesto que se convirtieron rápidamente en los soportes más inmediatos de la nocionalidad visiva y de esa vuelta a los valores sensoriales típica del arte de esa década.

 

Robert Longo. Mysterious Heart, 2010. Vista de la exposición, instalación y dibujos al carboncillo sobre papel montado sobre metal. Courtesy: Galerí­a Soledad Lorenzo, Madrid. 2011.

En el renovado contexto teórico y práctico en el que se movía la generación artística apropiacionista, la obra pictórica y escultórica de Robert Longo destacó por su peculiar carácter austero, algo académico y celebrativo, y por sus dimensiones monumentales. Además de dedicarse a la pintura y la escultura, Longo fue leader y guitarrista de un proyecto musical experimental (Robert Longo’s Menthol Wars) junto con una banda punk rock que actuó en los clubs de New York a finales de los setenta. Asimismo, entre los ochenta y los noventa, dirigió varios videoclips para grupos musicales de la escena underground (entre ellos, The One I Love de R.E.M.); Johnny Mnemonic (1995), película cinematográfica basada en la obra literaria homónima del escritor cyberpunk de culto William Gibson, y una serie de performance y piezas de teatro. Posiblemente sea Men in the cities (1980-1987) el ciclo pictórico más conocido de Longo. Se trata de una serie de poster dibujados a mano en los que el artista retrató a tamaño natural, en blanco y negro, hombres y mujeres vestidos de traje, al estilo de los manager y executivos de Wall Street (el “uniforme” típico del yuppie lifestyle ochentero). Los sujetos representados se parecen a veces a figuras danzantes, o bien a personas que se contuercen tras recibir unos disparos de armas de fuego. La iconografía de la serie pertenece explícitamente al mundo del cine. De hecho, como referencia principal de Men in the cities se suelen citar algunas secuencias de la película An American Soldier (1970), dirigida por Rainer Werner Fassbinder.

 

Robert Longo. Monstrance Untitled (Green 24), 2010. Cristal de color, espejo y marco de pan de oro, 63,5 x 63,5 x 4,4 cm. Courtesy: Galerí­a Soledad Lorenzo, Madrid. 2011.

En la exposición presentada actualmente en la galería Soledad Lorenzo de Madrid – la tercera dedicada a Robert Longo – se pueden admirar algunas obras recientes del artista norteamericano. Concretamente, 27 piezas presentadas en una ambientación escenográfica y glamurosa de gran impacto y sugestión. Se trata principalmente de dibujos en blanco y negro al carboncillo sobre papel, de distintos formatos, a los que se añade una instalación realizada con fragmentos de vidrios colocados en forma de rectángulo sobre el suelo de la sala de entrada. La obra, muy sencilla y luminosa, acoge el espectador como una especie de alfombra minimalista, formalmente pura y esencial. En la galería se exponen también nueve cuadros de color, en distintos tamaños. Estas obras, monocromos reflejantes enmarcados en oro, llaman a la mente los Quadri specchianti de Michelangelo Pistoletto. De hecho, a la vez que reflejan los interiores de la galería transforman la percepción del espectador, evocando una especie de dimensión “otra” en la que las demás obras, el espacio de la galería y los mismos espectadores se convierten en el “contenido” continuamente cambiante de la obra.

El mayor impacto, sin embargo, está causado por los dibujos de gran formato. Entre ellos, cabe mencionar los tres retratos ubicados en la sala principal, alrededor de la ya citada instalación. En estos cuadros Longo presenta el rostro de tres mujeres de las cuales sólo conseguimos ver claramente la mirada distante e imperscrutable, siendo ellas escondidas detrás de un burqa, y de las que conocemos el nombre, contenido en el título. El contraste poderoso entre la luminosidad de las miradas y la obscuridad casi absoluta que las rodea genera en el espectador un choque emotivo inevitable. Puestos delante de estas imágenes – con las que hemos ido familiarizando por fuerza a lo largo de los últimos años, gracias especialmente a las representaciones mediáticas de importantes acontecimientos internacionales (y que tal vez se puedan considerar como una forma postmoderna de manifestación del sublime) – es casi imposible quedarse indiferentes. Es muy probable, al contrario, que la dialéctica entre la belleza magnética y misteriosa de las miradas y su inquietante contexto de presentación sea capaz de inducir el espectador a experimentar una gama de sentimientos tan distintos y contrastantes como pueden ser, por ejemplo, el miedo, la tristeza, la rabia, la resignación, la compasión o incluso la empatía y la fascinación.

De la misma manera, el otro sugestivo tríptico, que Longo dedica a unas monumentales vistas arquitectónicas de interiores de lugares sagrados de las tres grandes religiones monoteístas (una catedral gótica, una mezquita y una sinagoga), obliga el espectador a participar en el dialogo visual entre las tres imágenes cargadas de un enorme bagaje de valores simbólicos, estéticos, emotivos, históricos y socioculturales. Algo que podría llevar el espectador a reflexionar sobre la esencia de su condición actual y sobre la así llamada “otredad”. Sobre sus propios orígenes y su propia histori. Sobre su pasado, su presente y su posible futuro.

Robert Longo. Untitled (Monica in a Burka), 2010. Carboncillo sobre papel montado sobre metal, 243,75 x 178 cm. Courtesy: Galerí­a Soledad Lorenzo, Madrid. 2011.

 

Video 1: French Robert Longo Retrospective @ MAMAC (2009, Nice).

Video 2: Robert Longo – Men in the Cities

 

Robert Longo – Men in the Cities from Institut für Kunstdokumentation on Vimeo.

 

 


 

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