Mirada, presente, contar. Conversación con Rosana Antolí

Rosana Antolí­ (Alicante, 1981) lives and works between Madrid and Barcelona: http://www.rosanaantoli.com/

I don’t let me know myself, serie The Beauty of the mask, 2008, 20x40x5cm. Tec. Mix. on paper. Courtesy: Rosana Antolí­.


Pequeñas muestras de la vida

Rosana Antolí (Alicante, 1981) entendió que quería ser artista cuando le explicaron que lo que hacía desde siempre – tratar de hacer visible a los demás su personal percepción del espacio, de las personas y de las cosas – se llamaba “arte”. Ella se lo creyó. Y desde entonces muchas de sus personales vivencias, relaciones y estados de ánimo acaban siendo plasmados en forma de dibujo o de pintura. De hecho, toda su labor tiene un importante componente autobiográfico que se materializa en obras que ella misma define como «muestras de mi vida y de las que me rodean». Las fuentes principales de su inspiración son la música, el cine, la literatura, la poesía, los cómics, las conversaciones que escucha, las anécdotas que le cuentan, las historias que vive y muchas otras que ella misma se inventa.

Rosana Antolí tiene las ideas claras y no duda en considerarse pintora figurativa, puesto que su personal discurso plástico se desarrolla estrictamente dentro del lenguaje pictórico, aunque en ocasiones pueda valerse también del vídeo o de la fotografía. Efectivamente, muchos de sus cuadros utilizan el momento fotográfico como punto de partida. A través de las fotos la artista congela instantes efímeros de su flujo existencial, captando detalles de sus experiencias cotidianas, como salidas nocturnas o momentos de soledad e intimidad. En este sentido, Rosana Antolí se mueve con gran desenvoltura en esa misma zona creativa en la que se mueven muchos artistas de su generación. Una zona en la que la pintura, la fotografía y los demás lenguajes visuales, como el cine o el cómic, se expanden interactuando entre sí. Sin embargo, la aproximación de Antolí nunca pretende concentrarse únicamente en el proceso técnico o creativo, para llegar a ser, por ejemplo, fotorrealismo. Lo que realmente le interesa no es lograr el virtuosismo – si bien la artista esté dotada de un buen dominio de la técnica, y especialmente del dibujo  -  ni la mimesis de los contextos o de los sujetos retratados. Lo que mueve su mirada indagadora, y el consiguiente gesto plástico, es, más bien, un inquieto, compulsivo, deseo de contar historias; historias que hablen del presente remoto, en el que la artista vive su personal día a día, y de sus pequeños valores universales.

La madurez de esta artista deriva de una sólida formación pictórica. Terminada la carrera en Bellas Artes en la Universidad Politécnica de Valencia, Rosana fue a trabajar como asistente de pintor en el taller de su padre, Manolo Antolí (Alcoi, Alicante, 1953), su primer maestro e imprescindible referencia. En 2007 fue a vivir a Berlín, en donde expuso en colectivas e individuales y coordinó el ModularBETA Festival. En 2008 expuso en Madrid en la personal The Beauty and the Game y en la colectiva Menos es más en la galería AranaPoveda-Proyecto Arte. En 2009 participó, junto con su padre, en otra colectiva, titulada Con la mirada de un perro, en la misma galería madrileña.


Cyclops, serie The beauty of the mask, 2008, 20 x 20 cm. Tec. Mix. on paper. Courtesy: Rosana Antolí­, Galerí­a AranaPoveda, Madrid.

 

La pausa y la emoción

Toda la obra de Rosana Antolí se puede leer como el fruto de una toma de posición estética que aboga, consciente y firmemente, por la pausa. Una pausa que tiene como finalidad la observación en profundidad de las cosas, de las personas y de sus relaciones; para llegar a plasmar las contradicciones, las absurdeces o las emociones que la realidad es capaz de generar a diario. En este sentido, la artista está convencida que hay un aspecto peculiar y esencial del lenguaje pictórico que vale a distinguirlo de todos los demás y es que éste te obliga, siempre, a pararte delante de la obra. A esperar. A tomarte el tiempo necesario para disfrutar de ella. No debe de extrañar, entonces, que para Rosana Antolí la palabra “belleza” represente un sinónimo de “inmovilidad”. En sus propias palabras: «Para mí algo bello es aquello que me logra conmover o apasionar de una forma espiritual, en el sentido elevado de la palabra. Quedarme observando esa persona, objeto o sonido, y sentir que no puedes mover los pies ni quitar los ojos de donde están mirando. Da igual que sea una figura demente y sangrante de Enrique Marty, como que sea la imagen más estética y placentera visualmente como cualquier fotograma de Wong Kar-wai. En definitiva aquello que te saque de ti mismo durante unos instantes y te haga arrebatarte o extasiarte mientras observas en plena pausa».

Pausa, entonces. Pero también emoción. Es ésta otra clave esencial de la obra de Rosana Antolí. De hecho, su pintura siempre parte de una representación figurativa de las cosas – retratos de amigos, grupos de personas, situaciones informales de la vida cotidiana etc. – para llegar a condensar las emociones y traducirlas en el lenguaje visual de las imágenes. La fascinación por la expresión de la personalidad – es decir, por los rostros, por los detalles de los cuerpos y por su manera de relacionarse con los demás – es un aspecto que late continuamente por debajo de toda su obra.

El «triunvirato» femenino

Antolí se define como una grande admiradora de Marlene Dumas (Cape Town, Sudáfrica, 1953), con la cual comparte la utilización de la fuente fotográfica a fin de captar muchas de las imágenes que traduce en pintura. Pero también las acomuna el deseo de llegar al corazón de la identidad subjetiva, representando figuras aisladas, pequeños grupos de personas o fragmentos de acontecimientos anecdóticos. Sin embargo, la actitud de Antolí está despojada de cualquier alusión obsesiva a temas como la sexualidad, el género, o la muerte; o a cuestiones de carácter social como la pornografía, el racismo o la discriminación. El elemento dramático de Dumas está ausente en la obra de Antolí, así como cualquier alusión a la dimensión política de la identidad, que a menudo la artista sudafricana evoca representando un cuerpo femenino vulnerable e indefenso. La aproximación de Antolí, en cambio, es prevalentemente lúdica, si bien con inquietudes introspectivas. De hecho, su reelaboración de las pasiones y de las tensiones emotivas se resuelve en obras que ponen en duda la realidad de manera irónica y burlesca, a veces algo surrealista y absurda. En este sentido, a través de sus obras, Antolí se plantea expresar aquella sutil ambigüedad que se da entre la realidad, supuestamente objetiva, y sus posibles interpretaciones subjetivas. Su pintura, esto es, refleja su deseo compulsivo de jugar consigo misma y con los demás. En palabras de la propia artista: «Si sumas juegos y bailes, más un poco de absurdo y de mirada infantil… ahí me tienes… seguro».

Hay otras dos mujeres que, junto con Marlen Dumas, participan en el que  Rosana Antolí define como su «triunvirato» artístico de referencia. Se trata de Elizabeth Peyton (Danbury, Connecticut, 1965) y Nan Goldin (Washington D.C., 1953). Como ya hemos visto, la relación creativa entre la pintura y la fotografía es algo descontado para Antolí. Este aspecto, que tiene en común tanto con Dumas como con Peyton, la lleva a menudo a integrar en su trabajo la cultura mediática de masas y sus referencias. Al igual que en los cuadros de Peyton, los sujetos retratados son a menudo amigos o conocidos próximos de la artista. En su obra lo íntimo y lo social se hallan así entrelazados a través de un juego de espejos, en los que se reflejan a la vez los personajes; la mirada subjetiva de la propia artista; el bagaje cultural y las experiencias de cada espectador.

La otra “triunvira”, Nan Goldin, es por su parte una fotógrafa tout court. Por su típico corte de la realidad, fundamentalmente autobiográfico y descriptivo – que se materializa en “fotografías-verdad” transgresoras e impactantes (tanto en sus contenidos como en sus encuadres) – Nan Goldin está considerada como una de las intérpretes visuales más significativas de la estética postmoderna y una de las fotógrafas más trascendentes de las últimas dos décadas del siglo XX. A partir de los años ochenta, su obra revitalizó el género documental, privilegiando el afán descriptivo y convirtiendo la ausencia de “filtros” estéticos en el signo de identidad de su labor artística. Sus instantáneas, dedicadas a retratar la cultura underground metropolitana, sancionaron en la fotografía el franqueamiento definitivo de las fronteras existentes entre categorías dicotómicas tradicionales, como masculino vs. femenino, elitista vs. pop(ular), público vs. privado etc. En este sentido, es muy interesante lo que Rosana Antolí afirma a propósito de un elemento característico que, en su opinión, acomuna la obra de Dumas, Peyton y Goldin: «me parecen muy hombre-mujer en su obra (no te hablo de andróginos, sino de tener el carácter de ambos polos), ser honestas y muy fuertes al expresar unas cosas muy pequeñas con el poder y crudeza de las grandes historias».

 


Conversación con Rosana Antolí

En la conversación que va a continuación hemos profundizado junto con la artista algunos aspectos de su trayectoria y de su manera de entender su labor creativa.

En la exposición The Beauty of The Game en la galería Proyecto Arte de Madrid (2008), me llamó mucho la atención el vídeo que presentaste junto con las series pictóricas. En aquel entonces dijiste que en esa obra habías utilizado el vídeo no a fin de crear una animación sino que para “darle vida y sonido al dibujo”. Me pareció una aproximación muy interesante por parte de una artista que siempre se ha definido pintora figurativa. ¿Cuál es tu relación con el vídeo?

No me interesa el vídeo como lenguaje en sí dentro de mi obra, sino como medio, al menos por el momento. Me intento apropiar de nuevas formas de expresión de las que suelo trabajar y hacerlas mías. Me gusta jugar con este formato de la forma que él puede ofrecerme unas posibilidades para aumentar el discurso de mis dibujos. Estoy interesada en contar historias, ofrecer nuevas perspectivas, y dar un sentido no animado, sino más bien de plasticidad en movimiento, de sutilidad, de pequeños detalles. Una nueva visión y lectura. Un baile.

El vídeo que planteé en la exposición The Beauty of the Game, partía de dibujos hieráticos, que poco a poco iban haciendo pequeños movimientos, como respirar, saltar, silbar, pequeños gestos que se repetían en loop, donde podía alternar el silencio del dibujo con la sorpresa de que estos interaccionen sutilmente entre sí y con el que los observa. Ser capaz de hacer que los dibujos respiren, y les escuches respirar, de poder sorprender al que los está viendo, con un mínimo movimiento. Acercar más al espectador a éstos, que no sea algo solo contemplativo, que den la posibilidad de ofrecer un diálogo íntimo o incluso voyerista, más cercano.

Que un dibujo, que es estático, se mueva, no como un cartoon animado… simplemente una pequeña cosa… que de repente, ese dibujo de una chica sentada… silbe… El hecho de silbar, ya te dice mucho más, lo estás oyendo, lo ves mover la boca, pero el resto está calmado, sigue siendo un dibujo quieto. Me interesa mucho plasmar esas contradicciones, que se note que es un dibujo, pero saber que es un dibujo que puedes escuchar.

Ahora mismo estoy trabajando en un nuevo proyecto con una serie de fotografías que estoy interviniendo digitalmente por medio del vídeo y dibujo. Estoy abierta a jugar con todo lo que me permita decir o expresar la forma que tengo de percibir las pequeñas absurdeces que nos rodean, y sus bailes.

¿Cuánto cuenta la dimensión autobiográfica en tu obra y en tu manera de entender el arte?

Mi obra tiene un alto componente autobiográfico en el sentido que muchas de las vivencias o ejercicios de autoanálisis a los que me someto diariamente son plasmados en los proyectos u obras que realizo. Son muestras de mi vida y de las que me rodean. Exagero y dramatizo, o ridiculizo muchas de ellas. Podíamos decir que la ficción altera la realidad en el momento que empiezo a dibujarlo. Los diferentes estados en los que me encuentro o la forma que tengo de vivirlos, construyen la forma que tengo de contarlo.

Esta es de las preguntas que me has hecho que más me hicieron pensar, porque definitivamente tengo la línea de “diarios” y si me pongo a pensar en casi todas las demás, casi toda mi obra tiene un alto grado de autobiografía. Desde los retratados, que son la gente que me rodea, mis amigos o yo misma, y las mismas vivencias o día a día de éstos, o de mí. Intentando que por medio de esta representación o de estas imágenes, la gente se pueda sentir reflejada, se identifique con las sensaciones que en éstas se cuenten, o simplemente queden momentáneamente en sus retinas cerebrales. Ver con otro tipo de gafas, podría ser una frase que lo resuma, ver a través de mis ojos con pelos también.

Acabada la carrera en Bellas Artes fuiste a vivir un tiempo a Berlín, en donde realizaste varios proyectos. Después estuviste en Madrid y ahora en Barcelona. ¿Qué estás aprendiendo de tanto viajar?¿Qué aprendo de viajar? No es que aprenda… es que me aprendo. Me pongo en diferentes contextos, aprendo de mi misma, de mis reacciones. Pues necesito moverme para ver y sentir, necesito estar en continuo movimiento, ver nuevos escenarios. En cada sitio donde me he desplazado ha sido por necesidades y por intereses profesionales, por recibir nuevos estímulos, y el verme envuelta en un espacio, cultura y gente diferentes. Necesito continuamente ponerme a prueba y experimentar nuevos cambios. Necesito motivaciones y retos constantes.

¿Te gusta compartir experiencias y proyectos con otros artistas?

Me gusta mucho hacer proyectos con otra gente. Enriquece mi trabajo, y es una forma de alternar con la soledad de pintar en el estudio. Es como jugar solo o acompañado. Muchas veces es genial tener tus propios juguetes, y pasarte horas con ellos, jugando tú sólo. Pero de vez en cuando creo que es necesario alternar con otra gente que te puede proponer otras lecturas de ese juego u otra forma de jugar, u otros nuevos.

Cuando llegué a Madrid, Juan Zamora y yo, que ya nos conocíamos de una beca de pintura, hicimos el proyecto para varias cosas, entre ellas un videojuego artístico, donde lo más importante no era la aventura ni la calidad gráfica, sino que era un reflejo de la vida. Ese videojuego tenía caducidad, no tenías un “vuelve a empezar”. Tú eliges, tus opciones te marcan un camino, y si mueres no empiezas, el videojuego se bloquea y se acaba. Me gustó mucho trabajar con él en ese concepto. Pedimos la ayuda del Matadero para hacerlo, porque necesitamos infraestructura, pero al final no salió. Pero aprendí muchísimo con él y creo que el concepto es interesante.

Este año conocí a Abdul Vas, e hicimos un mural juntos para la expo de Radiografías, comisariada por Pensart, por el colectivo 2clavos. La expo fue en Gijon. El tema de la expo era “radiografías, mitomanía e identidad”. Hicimos un mural de casi 6 metros de ancho por 3 o 4 de alto, sobre la gira de Ac/dc. Eso es lo interesante, a mi Ac/dc no me fascina, pero es el tema de Abdul entre otros, así que se cogen sugerencias de cada uno. Este proyecto fue muy interesante porque Dul es una persona con la que es un placer enorme trabajar, y es muy claro. Al compartir el espacio surgieron problemas de aunar nuestros estilos, de decir con diferentes palabras un concepto y que la gente lo pueda entender. Es un reto muy interesante el hacer proyectos colectivos como éste, exactamente el pintar un mural juntos creo que es de lo más difícil que se pueda hacer, y el aprendizaje que tienes después del proceso y el autoconocimiento que adquieres es tremendo.

Ahora estoy también haciendo algunos proyectos con Sae Aparicio. Como los que te he contado previamente. La conocí por internet viéndonos ambas la obra, y luego coincidimos en persona. Creo que trabajar con alguien y entenderse te propulsa a llegar antes a la meta que quieres en un proyecto magno. Muchas veces, y según qué proyectos, sobre todo si éstos son más ambiciosos, solo no puedes pero con amigos sí.

Así que en resumen, sí que me relaciono con otros artistas, lo veo fundamental. Y me encanta alternar el trabajo individual al que estoy acostumbrada, con el realizar proyectos colectivos que no podría hacer sola. Si te fijas, todos los proyectos, excepto el mural, son totalmente diferentes a mi obra del día a día, es decir, hay desde instalaciones a esculturas… por tanto al hacer cosas colectivas puedo permitirme la licencia de experimentar con nuevos retos o lenguajes.

¿Cómo ves la actual realidad artística española?

Si te refieres a que si veo la gente preparada a nivel mundial, a competir con artistas de otras partes, te digo sí. Creo que España, a nivel académico, no está preparada igual que otros países, para nada. Pero creo que luego hay actualmente un grupo muy potente de gente que ha salido de España, que ha visto, que se ha comparado y que lucha cada día consigo mismo por superarse. Y que tienen mucho que contar y saben cómo hacerlo.

Si te refieres a si tenemos plataformas que apoyen el arte, o a los artistas, las hay. Las veo mal repartidas, veo que está todo muy centralizado en Madrid, pero las hay. Podría haber más espacios, o más apoyo, por parte de Autonomías que no son Madrid, a los artistas. Ahora se está empezando pero no es comparable. Creo que es necesario estar atento a lo que pase fuera de España, para estar conectados, porque a veces aquí puede darse un cierto aire de claustrofobia.

¿Cuáles son tus referencias actuales?

Marlene Dumas, Elisabeth Peyton, Nan Goldin. Éstas son como mi triunvirato. Son artistas que me arrebatan (me encanta esa palabra) tanto estética como conceptualmente, me parecen muy hombre-mujer en su obra (no te hablo de andróginos, sino de tener el carácter de ambos polos), ser honestas y muy fuertes al expresar unas cosas muy pequeñas con el poder y crudeza de las grandes historias.

Mis referencias artísticas serian ésas… luego ya le sumaría las películas, la música… muchas veces quiero que mis dibujos suenen, o que sean capaces de transmitirte una película como la que acabo de ver, e intento darles esa sensación… de que respiran… de que en un momento dejen de ser dibujos…

Si ampliamos el espectro de referente a todo lo que me influencia o me baso… ya llegaríamos hasta las mínimas vivencias que tengo o tienen los que me rodean, o muchas frases de libros que me sugieren historias o imágenes, ahora mismo estoy releyendo el libro de poesía de Panero, y de cada página me está dando un dibujo…

Un triunvirato de mujeres… ¿Esto se debe simplemente al caso, o crees que exista algún fil rouge que os une a las cuatro?

Yo creo que las cuatro tenemos en común la sensación de querer ser espejo de lo que nos está rodeando diariamente. Cada una utiliza un lenguaje diferente y una forma de expresarlo, está claro, pero cuando lees cualquier entrevista de ellas, o statement, te das cuenta de que son de vocación rastreadoras, buscadoras de los pequeños detalles, sensaciones y momentos del día a día, de las relaciones entre nosotros, y todo eso a lo que nuestro ojo parece estar acostumbrado y no le da más importancia… esos pequeños detalles, ellas lo saben hacer grande y magno. Me parece muy interesante el ser un espejo que ofrece una percepción diferente de lo que nos rodea.

¿Crees que tu arte se pueda considerar como una búsqueda?

Me considero una buscadora nata. Busco qué decir y cómo decirlo, busco abrir los ojos para poder percibir todo lo que me rodea, y así poder contarlo. La satisfacción de encontrar tesoros que están al alcance de todos, pero no todos tienen las ganas o el tiempo para buscarlos creo que es de las satisfacciones más grandes que hay, y entonces es cuando los muestras.

¿Cómo te acercaste al arte?

Empecé copiado cómics que leía, y transformándolos a mi gusto. Cogía rotuladores y lápices y dibujaba en las paredes que me rodeaban. Luego, supe que estaba intentando decir algo con eso, que intentaba hacer visible mi percepción del espacio que me rodea a los demás, necesitaba contar mis historias, entonces me dijeron que eso era arte, y me lo creí.

¿Cuáles han sido las primeras referencias que han influido en tu obra?

Mis historias y las de la gente que me rodea. Sus relaciones, pasiones y vivencias. Así como los referentes que te van rodeando en cada momento. Cuando empecé estaba más obsesionada con la música pop, libros  y un poco de mirémonos el ombligo, mi vida es tan interesante… era más individualista. Ahora me dejo más influenciar por el cine, sobre todo de la nouvelle vague, la música sigue estando, pero ya el pop dejó paso al postrock y nuevos estilos, y la vida nocturna está edulcorada con estimulantes artificiales y se tiñe de sexo, y más que mirarse a uno mismo, busco más mirar el cómo nos relacionamos entre nosotros, el estudiarnos más como animal social, y el ver que nos comportan las relaciones o ausencia de éstas, o la relación con uno mismo.

¿Qué significa para ti la palabra “arte”?

El arte para mi tiene que cumplir tres ideas básicas. Uno, poseer un concepto o idea, tener algo que decir. Dos, comunicar o hacer entender a los demás lo que tú estás viendo. Tres, conseguir que la ejecución de la obra, es decir el resultado final, sea lo más próximo a la idea que tenías en tu cabeza. Contar un presente, que se sepa que estamos en un ahora. Sobre todo honestidad, contigo mismo y con los demás. Hacer tentadora la invitación de que los demás jueguen a tu juego.

¿Qué es para ti la belleza?

…Qué es para mí la belleza… Para mí algo bello es aquello que me logra conmover o apasionar de una forma espiritual, en el sentido elevado de la palabra. Quedarme observando esa persona, objeto o sonido, y sentir que no puedes mover los pies ni quitar los ojos de donde están mirando. Da igual que sea una figura demente y sangrante de Enrique Marty, como que sea la imagen más estética y placentera visualmente como cualquier fotograma de Wong Kar-wai. En definitiva aquello que te saque de ti mismo durante unos instantes y te haga arrebatarte o extasiarte mientras observas en plena pausa.

¿Qué relación existe, en tu opinión, entre el arte y la belleza?

Vuelvo a lo mismo que antes, para mí la belleza no significa un canon hierático, para mí la belleza va unida a la emoción. Por tanto bajo mi punto de vista el arte tiene que ser siempre bello, siempre que entendamos belleza como un arma poderosa (que puede ser socialmente o culturalmente bonita o fea, precioso o desagradable) que no va a dejarte impasible… y que te tiene que sorprender, te tiene que extasiar.

¿En qué te inspiras generalmente?

Música, cine, libros, comics, conversaciones, historias que vivo, anécdotas que me cuentan y otras muchas que me invento. Más en concreto, la novelle vague, pasiones, violencia, desencantos, juegos, juegos, juegos, bailes. Si sumas juegos y bailes, más un poco de absurdo y de mirada infantil… ahí me tienes… seguro.

¿Cómo ves la época actual?

Como una burbuja de vidrio, donde hay un millón de seres minúsculos andando sobre ella, cada uno con unos auriculares, cada uno con su banda sonora, cada uno pisando donde quiere, de esta forma uno no oye las bombas que pone otro y de la misma forma no le duelen los besos que le dan. Si se quitan los auriculares no se qué pasaría, supongo que viviríamos…

“Els Amants”/”Los Amantes” -  Rosana Antolí­ (2009)

 



 


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