Francesco Lo Savio. Geometría. Espacio. Luz

Crítica de la exposición: Francesco Lo Savio. Exposición retrospectiva sobre Francesco Lo Savio. MNCARS (Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía). Edificio Sabatini, c/ Santa Isabel, 52. Madrid. Comisario: Daniel Soutif. Hasta el 11 de enero 2010.

Francesco Lo Savio en su estudio, 1960. Fotografí­a B/n, 18×24 cm. Colección Particular. Courtesy: MNCARS, Madrid.

Por su biografía pirandellesca e inquieta y por sus logros artísticos extraordinarios – llevados a cabo en un arco de tiempo excepcionalmente breve y prolífico – Francesco Lo Savio (Roma, 1935 – Marsella, 1963) es sin duda uno de aquellos artistas que se suelen definir “de culto”.

Hermano del artista pop italiano Tano Festa, Lo Savio fue precursor de un uso radical de las formas elementales que anticipó muchos de los tópicos del minimal norteamericano. A través de una labor esencial y rigurosa, experimentó en profundidad su interés por la pintura, la escultura y la arquitectura, encontrando una original formula estética, que se valía de los materiales, de la luz y del espacio en tanto que elementos constitutivos de una obra de arte concibida a partir de la “contaminación” entre sugestión cromática, estructuración plástica y dimensión racional-geométrica. Sólo después de su muerte, voluntaria y prematura, obtuvo el merecido reconocimiento por parte de la crítica y del mercado.

Esta exposición, que el Museo Reina Sofía dedica por primera vez en España a Lo Savio (artista hasta ahora prácticamente desconocido en este País) constituye una oportunidad fundamental para apreciar su importancia dentro del panorama creativo de la segunda mitad del siglo XX. Se presentan más de cien obras seleccionadas por el curador Daniel Soutif y realizadas en el periodo más intenso de la producción artística de Lo Savio. Se trata de cuadros, esculturas, proyectos, apuntes y material de documentación difícilmente visibles en otras ocasiones, ya que proceden en gran parte de colecciones particulares e instituciones privadas, como las galerías Gariboldi y Christian Stein o la Collezione Prada de Milán.

La muestra propone un recorrido cronológico a través de piezas que van desde el año 1958 (fecha de la primera muestra personal de Lo Savio en Roma) hasta el 1962. De hecho, la estructuración lineal permite apreciar de manera muy eficaz las distintas fases creativas del artista italiano y la rapida evolución de su personal búsqueda estética. Las soluciones formales de las obras evidencian una salida progresiva del soporte tradicional en dirección de una experimentación cada vez más conciente y determinada. De hecho, todas las obras de Lo Savio están profundamente marcadas por la extraordinaria capacidad evolutiva de un estilo que, incluso cuando aparece en modalidades totalmente distintas, se hace perfectamente reconocible. Vemos las obras pasar, con rapidez y naturalidad, de una aproximación estrictamente pictórica, típica de las primeras obras abstractas informales, por solucciones escultórico-volumétricas, hasta llegar a los últimos proyectos de su vida, que podríamos definir “proto-conceptuales”.

 

Francesco Lo Savio, Sin tí­tulo, 1959. Acuarela sobre papel, 50×65 cm. Colección Marianne Comolli. Courtesy: MNCARS, Madrid.

La estupenda serie inicial de dibujos y acuarelas – entre las que cabe mencionar Prospettive Genesiache de 1958 (acuarela sobre papel entelado, Colección Paolo Consaldi de Milán) – se halla superada, en tan sólo un año, en favor de un camino casi ético – técnicamente muy distinto, pero perfectamente coherente – de racionalidad rigurosa y pureza cromática. En los lienzos monocromos del ciclo Spazio Luce, iniciado en 1959, el artista introduce un proceso creativo de interacción entre la superficie del cuadro, el espacio, la luz y la percepción óptica y mental del observador. Se trata, esto es, de obras en las que Lo Savio favorece un aspecto psicológico y performativo (aunque todavía de tipo pasivo) que obliga el espectador a moverse en búsqueda de formas geométricas escondidas, que resultan evidentes sólo a costa de dotar la ilusoria superficie monocroma del cuadro de un correcto foco de luz, a través de un cambio del punto de vista que implica el movimiento del cuerpo en el espacio.

Francesco Lo Savio, Visione prospettica leggermente afrontale di progettazione per un metallo monocromatico, 1960. Cianografí­a con escritura a pluma sobre papel vegetal, 44×68 cm. L’asperimento del mondo: Associazione per l’arte Fabio Mauri. Courtesy: MNCARS, Madrid.

Finalmente, tanto en la serie refinadísima de los Metalli como en las estrucuturas volumétricas de las Articolazioni Totali, la ambición formal de Lo Savio alcanza el culmen de su búsqueda, englobando estímulos propios del diseño industrial. La obra Metallo nero opaco uniforme, ellissoidale con parte centrale piana orizzontale de 1961 (lámina de metal y barniz negro, Colección Gemma de Angelis Testa), que concluye prácticamente la muestra, representa un testimonio sintético y brillante de las potencialidades artística de Lo Savio. Pero, al mismo tiempo, pone un interrogante amargo sobre sus posibles logros futuros si su trayectoria no se hubiese interrumpido tan pronto como fue.

 

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