La estética del error de Hisae Ikenaga

Sistema métrico/Malformaciones. Exposición personal de Hisae Ikenaga: Galerí­a Formato Comodo. C/ Lope de Vega, 5 Madrid. Hasta el 12 de Diciembre de 2009.

 

Hisae Ikenaga, Serie Malformaciones: Sofá, 2009. Courtesy: Galerí­a Formato Comodo, Madrid.

De Hisae Ikenaga (México D.F., 1977) siempre te esperas algo. Aunque no sepas qué. Y eso es lo bueno, ya que la originalidad de su obra se halla justo en su frescura y en una búsqueda continua de un punto de vista personal, provocativo, irónico, sorprendente. Sus piezas son pequeñas minas puestas por debajo del sentido común de las cosas, es decir, por debajo de aquellos puentes racionales de los que – cada vez más empujados por la urgencia – nos servimos todos a la hora de conectar, rápida, económica y eficientemente, los significados y los símbolos que manejamos a diario.

La minas de Ikenaga pueden estallar de un momento a otro, porque surgen de una aparente casualidad que subvierte toda expectativa lógica. Es más, justo en el momento en el que has pillado el truquillo, e intuyes más o menos lo que te puede esperar detrás de la próxima simbólica esquina del trayecto de tu pensamiento y de tu visión acorta de sus obras – justo allí – es donde ella te va a sorprender, una y otra vez; ofreciéndote, al mismo tiempo, un sinfín de estímulos sobre los que sigues razonando, a solas y por tu cuenta, una vez salido de la galería o del centro expositivo en donde la has encontrado.

 

Hisae Ikenaga, Serie Malformaciones: Libro siamés, 2009. Courtesy: Galerí­a Formato Comodo, Madrid.

Como escribe Javier Hontoria, en la Introducción al folleto en formato de periódico gratuito que acompaña esta segunda exposición de Ikenaga en la galería Formato Comodo de Madrid (manera de presentar los artistas que, además de ser muy evocativa con respecto a la estética low budget y do it yourself de la galería, resulta en sintonía con la atmósfera cada vez más austera de los tiempos “de crisis” de este inicio de siglo): «No entenderíamos la labor artística de Hisae Ikenaga si no tuviéramos plena conciencia de su naturaleza vírica, de su perversa voluntad de trabar el fluir natural de las cosas, como un pérfido agente que se cuela en los intersticios de la comprensión para hacernos ver que las cosas no siempre van a ser como intuimos que pueden ser».

La “naturaleza vírica” de la obra de Ikenaga procede de unas premisas estéticas que, retomando la lección duchampiana del ready made y de la provocación irónica y conceptual, se reanudan en cierto modo a algunos aspectos de la teoría literaria de W.S. Burroughs (en concreto, a los tópicos del virus de la palabra y del cut-up literario) y a su fundamental influencia sobre el imaginario de una gran parte de la cultura underground de la segunda mitad del siglo pasado, bien representada, por ejemplo, en el tema de la hibridación mecánico-orgánica del director de cine canadiense D. Cronenberg (baste con pensar en películas como Naked Lunch, basado en la omonima novela del citado escritor norteamericano, el remake de The Fly o ExistenZ entre otras).

Esta premisas estéticas se hacen totalmente explícitas en las obras de la serie Malformaciones que Ikenaga presenta en esta exposición. Se trata de objetos en los que la artista, como es habitual, juega a provocarnos visualmente a través de desviaciones escultórico-objetuales. En ellas el lenguaje plástico tridimensional mantiene una relación disonante con respecto a los lugares comunes y los estereotipos del lenguaje hablado. Su gramática visual del error se materializa en unas cuantas “malas” formaciones (es decir formaciones imprevistas e imprevisibles) como un sofá “imposible”, un libro “siamés”, un moto-avión “bicéfalo” etc. De esta manera, cada pieza de Ikenaga nos advierte de que por debajo de los esquemas mentales que conforman nuestro pensamiento, nuestra percepción, nuestra representación y nuestra manera de describir y comunicar la realidad, siempre existe un sinfín de posibilidades intermedias; de interzonas; de áreas grises de contaminación entre los conceptos y las ideas, los objetos y las formas. Existen, esto es, verdades a medias; equívocos; experimentos no exitosos; erratas; defectos; bugs; errores de sistema; fallos de producción; bromas del ingenio y de la técnica. En fin, signos inútiles y significados tautológicos.

 

Hisae Ikenaga, Serie Malformaciones: Moto-avión, 2009. Courtesy: Galerí­a Formato Comodo, Madrid.

Desde un punto de vista técnico, el “discurso del error” de Ikenaga se vale tanto de una compenetración/integración de objetos (casi siempre manipulados y “re-creados” a través de una intervención plástica concreta) como de una relación mental entre la dimensión volumétrica de las obras y el elemento espacial (el contexto expositivo), que constituye casi siempre un elemento más de la obra, ya que contribuye a crear una suerte de dimensión espacio-temporal paralela en la que el espectador se halla improvisamente inmerso.

 

Hisae Ikenaga, Aislado 7, 2008. Courtesy: La Casa Encendida, Madrid.

Junto con la serie Malformaciones, en la muestra se expone la documentación fotográfica (realizada por Alejandro Andrade) de la intervención site specific “Piscina-Baloncesto”, parte de un proyecto más amplio titulado Sistema métrico de 2009. En este caso la provocación de Ikenaga juega con la descontextualización de las propiedades funcionales,  proporcionales y simbólicas de dos espacios bien conocidos (la piscina y la cancha de basket) que se encuentran aquí hibridados en una suerte de no lugar, familiar y extraño a la vez, en el que las acciones de los jugadores estimulan interrogantes a los que la mirada analítica y la psicología del espectador no consiguen dar respuestas inmediatas.

Otras intervenciones de Ikenaga se pueden admirar en estos días también en La Casa Encendida de Madrid (Encontrados, hasta el próximo día 29 de Noviembre). En este espacio – al que la artista vuelve después de haber sido premiada, hace un año y medio, con el primer premio del concurso Generación 2008 por la  obra Aislado, 7 – Ikenaga expone dos instalaciones (Puerta de puertas y Puente-persiana) junto con una serie de carteles informativos manipulados y diseminados por el edificio de La Casa Encendida que muestran errores de impresión o señalan un camino improbable por medio de una flecha que confunde al visitante. Son, ámbas, buenísimas ocasiones de encuentro con la obra de Hisae Ikenaga que sería una verdadera lástima perderse.

 


 

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