Por qué vamos a echar de menos a SOITU.ES

Básicamente, vamos a echar de menos a Soitu.es porque es un símbolo. Un símbolo de una forma de empresa moderna, profesional y entusiasta. Una empresa mediática joven que apuesta por el futuro, creando opinión, tendencia y, como no, empleo sostenible. Una empresa de las ideas y del hard work, que aspira cada día a la excelencia. (Los de Soitu.es no me van a pagar por estas líneas, que quede bien claro).

Basando su actividad sobre un modelo de desarrollo pionero y vanguardista, Soitu.es había asumido el riesgo, la responsabilidad y el gusto de liderar la búsqueda de una “nueva vía” saludablemente creativa y “futurista”. Una de aquellas vías que, por cierto, son las sólas que realmente permiten una salida virtuosa de fases de estancamiento económico y cultural como la que estamos viviendo en este momento (que está muy de moda definir “de crisis”). Se trata, esto es, de vías de “diferenciación”, “reconversión” e “innovación”, tanto de los valores como de los negocios. En periodos de turbulencia e incertidumbre sólo quien tiene ideas claras; competencia; capacidad de innovación y sentido de la excelencia tiene en sus manos la posibilidad de definir y liderar los trends, es decir, de crear “conceptos” nuevos y futuros estandares exitosos. En tan sólo 22 meses Soitu.es había logrado construir un “valor de marca” (brand equity) inestimable, aglutinando un consenso impresionante y un tráfico de usuarios importante. El valor de marca es un patrimonio inmenso al que (todavía no se sabe muy bien por qué) no se suele prestar mucha atención, a pesar de ser, junto con la calidad efectiva, la mayor fortaleza de un producto/servicio.

 

Por estas razones sorprende mucho que los editores de Soitu.es (y en primer lugar el inversor de referencia BBVA) hayan decidido matar este “niño prodigio” después de apenas dos años de vida (un periodo increiblemente breve) cuando ya había empezado a recoger los primeros frutos de su trabajo: premios, reconocimientos nacionales e internacionales y un número altísimo de usuarios inscritos y visitantes cada día. Se trata de resultados milagrosos en un ámbito tan abigarrado como es el de internet; un ámbito, además, en el que España (al igual que otros países del Mediterráneo) sufre un notable retraso y en el que, por tanto, van a surgir en un futuro muy cercano, inevitablemente, oportunidades importantes. Y más aún si se considera la inmensa potencialidad de expansión ligada al poder de un idioma cada vez más hablado y escrito en el mundo (me refiero no sólo a los muchos países hispano-hablantes, sino que también a la enorme difusión de la lengua española en los Estados Unidos y en otros países de Europa).

Finalmente se ha preferido tirar Soitu.es a la basura; a raíz – me imagino – de una falta de rentabilidad a corto plazo. Considero, ésta, una razón suficiente, pero (la verdad) bastante pesimista y miope. Los negocios tienen sus lógicas frías, cínicas y pragmáticas; es cierto. Sin embargo, no estoy plenamente convencido de que tales lógicas sean también siempre racionales. ¿Son menos de dos años un periodo de tiempo realmente suficiente para decretar el fracaso de una empresa tan innovadora como ésta y para establecer el fallido logro del break even point por parte de un producto lanzado ex novo en el mercado? [En el marketing el “break even point” es aquel “punto 0” en el que las inversiones iniciales y los costes de producción de un producto/servicio se hallan finalmente igualados por las ganancias. A partir de este momento se empiezan a recoger los beneficios, ya que el producto empieza a ser rentable, n.d.r.]. Pero bueno, éstas son sólo mis dudas personales. Con ellas me quedo y hasta aquí llego.

De todas formas, lo que sí me parece claro es que matando esta empresa, fundada sobre el talento, la innovación y el optimismo, se ha perdido una grande ocasión. Una ocasión de liderar la implantación de un nuevo modelo económico (y no sólo mediático o cultural). Si la vicenda de la “corazonada” madrileña nos ha exhibido, una vez más, esa vieja manera de concibir el progreso – tan ingenua y low profile que nos recuerda, tanto en sus premisas como en su trayecto y en su resultado final, la película, comica y amarga al mismo tiempo, Bienvenido, Mister Marshall (1953) de Luis García Berlanga – por su parte, la experiencia de Soitu.es representa un caso ejemplar (matado al nacer) de espiritu emprenditorial fresco y concreto. Un espiritu made in spain, pero de una Spain verdaderamente different. Es decir, de una Spain moderna que – fuera de la retórica vacía de los “brotes verdes” (también muy de moda hoy en día) – había puesto en marcha un proyecto verdaderamente innovador, que prescindía por fin de los estereotipos trogloditas a lo “sol y playa” o “toros, paella y castañuelas”. Esperemos sólamente que no se trate de un proyecto  – y de un espiritu empresarial – aislado y utópico. Esperemos que, en futuro, sigan naciendo decenas de nuevos soitus.es.

 

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