Imágenes de entropía

(publicado en soitu.es el dí­a 17-08-2009 ) Crítica de la exposición: Entropías. Otros imaginarios, otros vacíos de lugar. Exposición colectiva: Alejandro Garmendia, Xabier Idoate, Linarejos Moreno, José Ronco. Galería Rafael Pérez Hernando. Calle Orellana, 18. MADRID. Hasta el 12 de Septiembre de 2009. Linarejos Moreno, “Matrices Familiares II”, 2008, Fotografí­a...
(publicado en soitu.es el dí­a 17-08-2009 )

Crítica de la exposición: Entropías. Otros imaginarios, otros vacíos de lugar. Exposición colectiva: Alejandro Garmendia, Xabier Idoate, Linarejos Moreno, José Ronco. Galería Rafael Pérez Hernando. Calle Orellana, 18. MADRID. Hasta el 12 de Septiembre de 2009.

Linarejos Moreno, “Matrices Familiares II”, 2008, Fotografí­a Lambda, dim. 121 x 151 cm. Courtesy of: Galerí­a Rafael Pérez Hernando, Madrid.

Que la fotografía represente el lenguaje visual típico de la sociedad industrial y post-industrial y uno de los medios de documentación más difundidos en la época actual es algo bastante cierto (ya que, como nunca en la historia pasada, prácticamente al alcance de todos). Tal vez sea por la gran familiaridad que todo el mundo tiene – por lo menos en apariencia – con el lenguaje fotográfico, que resulta cada vez más fuerte la tentación de definir como “artísticas” muchas de las imágenes que a menudo disparamos con nuestras cámaras digitales y, a lo mejor, retocamos en fase de post-producción. Sin embargo, el arte de la fotografía contemporánea – como todo arte – es algo que implica un manejo excelente de una técnica compleja y requiere una dedicación absoluta y constante a la libre (a veces sufrida) creación de un personal lenguaje estético, hecho de imágenes “vivas”, que interactúan con nuestra intimidad. Es decir, con nuestras emociones; con nuestros sueños; con nuestros recuerdos; con nuestros deseos; con nuestra imaginación; con nuestra cultura e identidad.

La actual exposición colectiva presentada en la Galería Rafael Pérez Hernando de Madrid (http://www.rphart.net) – incluida en la programación del Festival Off de PhotoEspaña ’09 – ofrece la oportunidad de admirar fotografías de cuatro interesantes artistas españoles acomunados por el hecho de aproximar en sus obras el tema de la entropía. A partir de técnicas y elecciones formales muy distintas, los artistas logran dar forma a ese principio de “vuelta a lo indiferenciado” que, a lo largo del tiempo, afecta inexorablemente a cualquier tipo de ser viviente y construcción. Las obras expuestas enfocan lugares concretos (como edificios momentáneamente vacíos o definitivamente abandonados) de manera tal que la vertiente documental (descriptiva o arquitectónica) siempre se halla ligada a facetas sujetivas (simbólicas o conceptuales) que, inevitablemente, acaban hablandonos de nuestra vida personal, histórica y social. Como escribe Fernando Golvano, curador de la exposición, «Los artistas presentados activan una nueva atención estética y crítica sobre el paisaje urbano sujeto a la obsolescencia o la entropía creciente. (…) Paisajes cotidianos que devienen extraños, inquietantes, nuevas cartografías distópicas para ser recorridas por la memoria y la imaginación».

El ciclo “Matrices Familiares” de Linarejos Moreno (Madrid, 1974) está compuesto por obras en las que el espacio arquitectónico se configura como, al mismo tiempo, documento de la memoria y escenario del recuerdo. En concreto, se trata de una serie de fotografías (de gran formato, a partir de negativos rigurosamente analógicos e impresas con sistema Lambda) tomadas en los almacenes de la fábrica de familia de la artista, hoy en día inexistente (ya que cerró hace unos años). En estas imágenes el rigor geométrico de las formas industriales se encuentra inesperadamente animado por la presencia casi fantasmática de la figura de la artista (apenas evocada a través de la doble exposición). De esta manera, la artista se coloca en un punto simbólico de convergencia entre el tiempo exterior y el tiempo interior de su existencia: a mitad del camino entre pasado y futuro; en un presente que ya no es lo que ha sido antes y todavía no es lo que está por venir. La misma Moreno describe así su tabajo: «Una gran parte de mi trabajo se basa en la representación de la acumulación histórica o más bien en la representación-presentación de la acumulación de historias ligadas al espacio. Son obras narrativas que basan su narración en la impronta acumulativa del tiempo, que basan su potencia en la existencia de multitud de niveles narrativos, dentro de los cuales hay siempre un último nivel en el que yo participo, el de la representación del espacio de los fantasmas y ensoñaciones que éste espacio provoca en mí y que normalmente es plasmado de forma escenográfica o cinematográfica».

La propuesta de Xabier Idoate (Pamplona, 1954), por su parte, es totalmente distinta. De hecho, se trata de las imágenes más “tecnológicas” y “coloristas”, ya que proceden de una aproximación “expandida” a la fotografía. Estas obras recrean lugares virtuales a partir de espacios de ciudades concretas que parecen casi haber sufrido las consecuencias de una metamorfosis metafísica. La práctica creativa de Idoate se vale de un utilizo seguro tanto de recursos hipermodernos (como el software o la impresora de arquitectos) como de un soporte tan tradicional como el papel para acuarelas. El resultado es sorprendente: imágenes complejas en las que la yuxtaposición o la superposición de fotogramas coloreados en ocasiones pueden recordar la lógica del collage aplicada a la manipulación digital.

Las obras de José Ronco (Ragana, Salamanca, 1959) pertenecen a un proyecto más amplio – de gran valor estético – dedicado a la documentación de los espacios industriales de la ex fábrica ALFA en Eibar (Gipuzkoa). En este caso nos enfrentamos a una manera “clásica” de entender la fotografía. A través de un estupendo blanco y negro, Ronco se aproxima visualmente a la faceta tal vez más concreta de la entropía: aquellos lugares abandonados en los que la naturaleza, conforme vaya pasando el tiempo, vuelve lentamente a apropiarse del espacio que la construcción del hombre le había restado. La relación entre naturaleza y arquitectura desempeña, en estas obras, un papel fundamental y la presencia humana aparece evocada a través de su ausencia; es decir, en lo que queda tras su permanencia. En sus huellas y restos.

Finalmente, las obras de Alejandro Garmendia (San Sebastián, 1960) juegan con el gran formato y la subversión perceptiva, creando perspectivas asombrosas de espacios fantásticos. Aquí las estructuras arquitectónicas (interiores de teatros vacíos) constituyen un pretexto de partida para lograr puntos de vista imaginarios. El reflejo, la visión invertida, la distorsión y la sorpresa constituyen las claves fundamentales de imágenes casi surrealistas, seductoras e inquietantes a la vez.

 

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